La imagen se viralizó el 21 de diciembre por su hija Sandra en Facebook. Y allí ella contó la conmovedora historia. Cuando Navarro se enteró que sería internado, no lo pensó dos veces y se llevó su notebook para corregir las pruebas de sus estudiantes. Daba clases en San Felipe del Río, en Texas.

Así pasó sus últimas horas de vida ya que a los días de ser internado, falleció. En su publicación, realizada el pasado 17 de diciembre del 2020, Sandra recordó que su padre tenía una vocación muy grande por su profesión y que prefirió seguir mostrando su calidad como docente antes de morir.

“Los médicos venían a verlo. Le estaban haciendo pruebas, le decían que tenía que decidir qué quería en caso de que su corazón se detuviera: RCP e intubación o irse en paz. Respondía a estas preguntas y seguía con sus evaluaciones”, escribió Sandra.

“La última vez que lo vi fue el lunes y pasó trabajando las dos horas que estuve. Ojalá hubiera cerrado su notebook y disfrutado sus últimos momentos”, contó su hija en Facebook. En su mensaje también habló sobre el trabajo de los docentes. “Dedican tantas horas extras, horas que muchos no se dan cuenta. Incluso durante una pandemia, incluso durante una crisis de salud, los profesores se preocupan por cumplir sus funciones”.

En vez de soltar la computadora y disfrutar el tiempo con sus seres queridos, el profesor decidió seguir corrigiendo los trabajos de sus alumnos. No había nada que detenga su amor por la profesión. Alejandro todavía estaba ocupado con el trabajo a pesar de su salud deteriorada.

Para terminar con su reflexión, Sandra Venegas hizo un llamado a las personas que comparten su vida con los profesores y escribió: “Si estás casado con uno, ayudalos a establecer límites, si eres la hija / hijo de uno, no dejés que trabajen una vez que estén en casa. Sé amable con tus maestros”.

El mensaje para los docentes también fue contundente: “Profesores no normalicemos el trabajo después de horas, no normalicemos quedarse en el trabajo hasta tarde. Eres reemplazable en el trabajo. No eres reemplazable en casa”.

Fuente: Clarín