La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA, en sus siglas en inglés), encargada del mantenimiento del arsenal nuclear, forma parte del Departamento de Energía (DOE), que ha sido una de las víctimas de la campaña de «hackeo» que se ha extendido durante meses.

Lo reconoció ayer una portavoz del DOE, Shaylyn Haynes después de que el portal «Politico» publicara que la NSSA y otras agencias del departamento habían sido atacadas en esta operación de espionaje.

Hynes defendió que los «hackers» no habían logrado penetrar en sistemas críticos de defensa. «En este momento, la investigación ha determinado que el software maligno ha sido aislado en redes de negocio y no ha impacto a las funciones de seguridad nacional esenciales del departamento, incluida la NNSA», aseguró. «Cuando el DOE identificó que había software vulnerable, se tomaron acciones inmediatas para mitigar los riesgos y todo ese software se desconectó de la red del DOE».

Las principales actividades sospechosas se encontraron en las redes informáticas de la Comisión Federal Regulatoria de Energía (FERC), en lo que podría haber sido un intento de impactar en el funcionamiento de la red nacional de energía eléctrica. El FERC no maneja la distribución de electricidad, pero sí almacena datos importantes que pueden ser utilizados qué instalaciones son más vulnerables o efectivas para un ataque.

También hubo ataques a los sistemas de los Laboratorios Nacionales de Sandia y Los Alamos, que desarrollan investigación sobre energía nuclear para uso civil y militar, y en la Oficina de Transporte Seguro de la NSSE, que se encarga de los envíos de uranio enriquecido y otros materiales para el mantenimiento del arsenal nuclear.

No está claro cuál ha sido el impacto de la campaña de ciberataques, que ha afectado a otros Departamentos del Gobierno de EE.UU., como el de Seguridad Nacional, Tesoro, Comercio y Asuntos Exteriores. Las autoridades han señalado, de forma anónima, que los «hackers» están vinculados a Rusia, aunque no han dado detalles sobre quiénes pueden ser o qué objetivos buscaban y se espera que tarden semanas en emitir las primeras conclusiones.

El «hackeo» está siendo investigado por el FBI, la Oficina del Director Nacional de Inteligencia y la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad en las Infraestructuras (CISA). El director de esta última, Christopher Krebs, fue despedido por Donald Trump el mes pasado después de que dijera que las elecciones -en las que el presidente perdió y denunció «fraude masivo»– habían sido «las más seguras de la historia de EE.UU».

Trump no ha tenido ninguna reacción hasta el momento sobre el «hackeo» generalizado en su Administración. Quien sí reaccionó ayer fue el que será su sucesor a partir del 20 de enero, Joe Biden. «Mi Administración hará de la ciberseguridad una prioridad máxima en todos los niveles de Gobierno y enfrentarnos a este ataque será una prioridad máxima desde que lleguemos al cargo», dijo en un comunicado, en el que advirtió que impondrá «costes sustanciales» a los responsables del ciberataque.

Fuente: ABC España