El neonazismo de la oligarquía dominante

Parlamentario del Mercosur y ex Coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (2008-2012).

 

 

La Constitución de 1992 es esencialmente distinta a las de 1940 y 1967. Estas últimas, son autoritarias; la Constitución de 1992, con sus falencias y hasta conservadurismo, busca garantizar derechos humanos, entre ellos los propios de una democracia. La autoritaria oligarquía paraguaya, sin embargo, cuando no puede dominar la situación democráticamente, se alza contra la Constitución que ella misma aprobó, como lo hizo en junio del 2012 y como lo está haciendo ahora, gracias a la impunidad que le da el dominio casi absoluto de los grandes medios de prensa.

El problema del referendo vía enmienda –que habilitaría claramente, sin discusión alguna, a todos los ex presidentes de la República, a ser nuevamente candidatos– es que habilita al único que derrotó y puede volver a derrotar a la oligarquía, Fernando Lugo. Así lo dice muy claramente ABC Color en su editorial del sábado 10 de diciembre, en una suerte de sincericidio: el problema de la enmienda, dice ABC, es que “saldría triunfante… el representante de la izquierda… Lugo”.1

De ahí que busquen convertir lo que es una mentira en “única verdad”, al mismo estilo de Goebels.

Ocurre, en efecto, que la enmienda para modificar la Constitución Nacional vía referendo es un derecho ciudadano; un derecho humano político de primer orden, pues es el ciudadano el que decide directamente, y no sus representantes. Por ser un derecho humano –el de decidir por referendo, vía enmienda constitucional– sólo puede ser restringido, como sabe cualquier ciudadano, bajo una prohibición expresa y tajante.

En el caso de la enmienda, el artículo 290° de la CN no prohíbe, en ningún caso, que se someta a referendo la posibilidad de que los ex presidentes puedan volver a ser candidatos (apenas prohíbe modificar el plazo de los mandatos, que no se toca, y otras cuestiones que no vienen al caso). El derecho de elegir y ser elegido es, sin duda alguna, el principal derecho humano político en toda democracia, como establece la Carta Americana de DDHH y no puede ser restringido arbitrariamente. He aquí, sin embargo, que la oligarquía dominante, bajo la conducción de ABC Color, Última Hora, sus radios y canales de televisión –en un impúdico e inconstitucional oligopolio– dicen que ejercer tal derecho humano es una “violación de la Constitución”. Goebbels queda a la altura de una zapatilla, ante estos aventajados fascistas criollos.

Imagínese: exigir se respete el principal derecho humano político –que el pueblo decida vía referendo, en ningún caso restringido por la Constitución– sería, según los nuevos Goebbels, una “violación de la Constitución”. ¡Qué calidad! Lo que va contra sus oligárquicos intereses –como los que iban contra los del IIIer Reich– es violación constitucional. Lo irracional y la mentira abierta, así, se convierten en “verdad única” e indiscutible. Como hacía Goebbels, la mentira prontamente es elevada a la categoría de “única verdad” y, luego, debe convertirse en un fanatismo irracional, tal como lo hacían las bandas nazis, para atemorizar y hasta aterrorizar a cualquier ser racional que quisiera cuestionar al orden oligárquico.

Es el fanatismo irracional, de la “verdad única”, el que explica que hoy se esté haciendo en forma impune apología del delito, como hacía el nazismo. Así, en la manifestación del 13 de diciembre, una pancarta muy prolijamente pintada –indicio que su confección fue contratada por los organizadores– decía textualmente “Blanca Fonseca prostituta. Si violás la CN, te violamos a vos”. Pasando por alto el insulto difamatorio, de por sí grave, lo peor es, en nuestra opinión, la última parte de la pancarta que directamente amenaza a la mujer, diciendo “te violamos a vos”, una indignante apología del delito, dirigida contra una mujer-senadora, en caso no haga lo que los grupos oligárquicos pretenden: negar el derecho al referendo a todo un pueblo.

Aún si la cuestión fuera como la oligarquía dice, que someter a la voluntad popular la posibilidad de que los ex presidentes sean candidatos es una “violación de la Constitución”, en ningún caso, si tuvieran un mínimo de sensatez (ya no digamos de espíritu democrático), pueden llamar a que bandas incontroladas hagan justicia por mano propia, violando a las mujeres-senadoras que se opongan a su “única verdad”. Si esto no es totalitarismo, ¡cuál sería el totalitarismo!

Lo lamentable de la cuestión es que los grandes propietarios de medios de prensa, así como los representantes de la oligarquía, temerosos que Lugo gane las elecciones de abril del 2018, hayan embaucado, como lo hizo el nazismo en la culta Alemania, a muchas personas que creíamos que eran demócratas –y es probable que lo sean– pero que no tienen la virtud de analizar agudamente los hechos y se dejan llevar por una “revolución de colores”, como las que ha inventado la CIA en todo el mundo en los últimos años, causando millones de muertes y exiliados.

Si hay demócratas entre quienes se dejaron engañar, esperamos analicen cómo se dejaron embaucar por unos cuantos oligarcas fascistas, promotores de la violencia contra todo ser humano y la mujer en especial. Esperamos que estos mismos demócratas engañados pidan por lo menos justicia contra quienes mandaron hacer y publicitaron tan indignos carteles, de apología del delito en contra de la mujer, pidiendo –nada menos– que masivamente la violen. Que tengan la valentía de pedir justicia contra los verdaderos culpables de la incitación a la violencia contra la mujer, y no apenas contra los idiotas útiles –nunca mejor empleado este término– que portaban el cartel, o que lo pintaron.

1) ABC Editorial del 12 de diciembre de 2016 “La Trampa de Lugo”.

 

 

 

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