Vida sexual de los futbolistas: una fuente de oscuros y jugosos negocios

El caso del video de Mathieu Valbuena, por el que fue detenido incluso su compañero de selección, Karim Benzema, recuerda otros chantajes y asuntos escabrosos propios de la era digital, en la que la vida sexual de los futbolistas es percibida por algunos como una fuente de comercio fácil y lucrativo.

No difundir imágenes comprometedoras a cambio de dinero, un chantaje puro y clásico, encuentra el terreno abonado con las nuevas tecnologías y la facilidad para proceder y transmitir grabaciones.

En Francia, además del “caso Valbuena”, en el 2008 Djibril Cissé, entonces jugador del Marsella, fue víctima de un episodio similar. Un individuo le reclamó $161.000 euros a cambio de no hacer públicas imágenes encontradas en una computadora que le habían robado.

En el 2011, Yann M’Vila había sido asaltado en Montpellier por dos prostitutas. Estaba en una habitación de hotel, después de un partido con la selección francesa.

En Alemania, el exdirigente del Bayern de Múnich Uli Hoeness, condenado por fraude fiscal, fue amenazado, en mayo del 2014, con maltratos en prisión si no pagaba una cierta suma. Un hombre fue detenido en ese caso de chantaje no estrictamente sexual.

Pero todos los escándalos no son perseguibles por la ley. Los tabloides británicos son especialistas en seguir de cerca la vida sentimental y sexual de los deportistas, especialmente si son futbolistas de élite.

Bajo la apelación “Kiss and Tell”, el gran negocio de corte clásico consiste en pagar a una call girl, actriz o aspirante a famosa para que engañe o se acerque a un futbolista, antes de contar la historia con una sustanciosa remuneración. Si el testimonio se acompaña de fotografías, la cifra percibida puede dispararse.

Varios jugadores de la Premier League se han visto en portadas por indiscreciones no deseadas.

Mathieu Valbuena es el protagonista del último escándalo por chantaje sexual
Han sido noticia los supuestos devaneos de David Beckham con la que era su asistente en sus primeros momentos en Madrid o la relación de Wayne Rooney con una mujer de edad bastante mayor a la suya. Incluso, el entrenador sueco Sven-Goran Eriksson, exseleccionador inglés, se ha visto salpicado por informaciones de esa naturaleza.

En febrero del 2014, el francés Olivier Giroud (Arsenal) fue fotografiado en ropa interior después de haber tenido una relación extraconyugal.

Las historias de Ashley Cole o John Terry sobre sus relaciones con la pareja de un compañero de equipo, también hicieron correr ríos de tinta.

O la de Ryan Giggs, quien engañó a su esposa durante ocho años con la mujer de su hermano. El caso estalló mediáticamente en el 2011, cuando la cuñada abrió la caja de los truenos.

En el 2006, Gary Lineker también fue víctima de especulaciones durante su divorcio por los “malos comportamientos” que habría tenido en su matrimonio.

Pero tres casos desde el 2011, dos de ellos en este 2015, recuerdan al “caso Valbuena”.

En el 2011, el diario The Sun reveló que un jugador importante de la Premier League, de una veintena de años y con una reputación intachable, había sido sorprendido con tres suecas en un hotel de Las Vegas. Su identidad nunca se filtró a los medios.

Aunque los medios la hubieran conocido, no podrían haberla divulgado. La legislación britanica antidifamación castiga severamente a quienes hagan públicas las identidades en asuntos de esta índole.

Otro escándalo se dio en marzo del 2015. Una mujer pidió unos $150.000 a un defensa con el que había mantenido relaciones sexuales en la fiesta de Navidad del club. El jugador declaró que la mujer le había reclamado esa suma para no vender la historia a la prensa.

Por su parte, en setiembre, un grupo de extorsionadores interceptó un corto video que involucraba a otros tres futbolistas.
“Confirmamos que trabajamos en un intento de chantaje, recibido el 2 de octubre”, había declarado la policía, que tomó la declaración de un protagonista involuntario de un video de ocho segundos. El nombre del jugador era conocido por The Sun, pero el temor a un juicio oneroso hizo que este medio no  difundiera su identidad.

Ese anonimato forzoso podría cambiar en un futuro tras una decisión del Alto Tribunal del 26 de marzo de este año, en el caso del futbolista de la fiesta de Navidad. La Justicia estimó que su nombre podía ser revelado, aunque no se hizo.

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