Presidente taiwanés considera que cumbre mejorará lazos con China

El presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, consideró hoy que la cumbre del sábado con el presidente chino, Xi Jinping, mejorará la calidad en los lazos con China y la presencia internacional de la isla, y rechazó que la reunión tenga fines electoralistas.

El formato de este encuentro (similar al de las cumbres entre países soberanos), y el hecho de celebrarse en Singapur y en calidad de “líder” de Taiwán, supone el más alto reconocimiento chino de la isla desde 1949, cuando los comunistas se alzaron vencedores en la guerra civil china.

Ma rechazó tajantemente las críticas de la oposición y de un sector de la población, quienes consideran que el inesperado anuncio busca influir en las elecciones presidenciales y legislativas del 16 de enero. La reunión “no tiene ningún objetivo electoralista”, aseguró.

“Esta cumbre es el resultado de la maduración en las relaciones bilaterales, hasta la creación de un canal institucionalizado de contacto de alto nivel entre China y Taiwán”, explicó el presidente taiwanés.

El encuentro, tras una sesión de fotos, se celebrará a puerta cerrada, en el Hotel Shangrila de Singapur, y durará al menos una hora, y muchos se preguntan sobre su contenido, alcance y pervivencia, dado que Ma acaba su mandato en mayo de 2016 y la gran favorita a sucederlo, la líder opositora Tsai Ing-wen, no acepta que la isla sea parte de China.

“Trataré de construir un puente, pero no depende de mí que mi sucesor o sucesora lo utilicen”, reconoció el mandatario isleño, mientras expresaba que si se siguen sus políticas de acercamiento a Pekín habrá una paz estable con China.

“Lo que los taiwaneses quieren es más espacio internacional y que China retire los misiles” que apuntan hacia Taiwán, dijo a Efe, el exlegislador y analista político Chen Fu-hsiung.

Ma tratará de ese espacio internacional y se espera que busque el apoyo chino para el ingreso en el acuerdos regionales de comercio en las regiones del Pacífico (TPP) y Asia-Oceanía (RCEP), así como luz verde para ingresar como observador en organismos técnicos de la ONU.

El presidente taiwanés también dijo que discutirá “la disminución de tensiones, incluidas las militares”, lo que quizá se refiera a los 1.500 misiles chinos que tienen la isla a su alcance.

Lo que más preocupa a la oposición y sectores críticos de Ma, entre ellos los manifestantes que hoy volvieron a protestar frente a la Oficina Presidencial pidiendo que “no venda Taiwán” y defienda la soberanía ante China, son posibles acuerdos secretos.

“No hay ningún acuerdo secreto”, indicó el presidente isleño, que sí hablará con Xi de “la situación de Taiwán”, lo que incluirá sin duda las elecciones y las perspectivas de una presidenta del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), favorita en las elecciones del 16 de enero.

Taiwaneses pro independentistas pegan una patada a una fotografía del presidente chino, Xi Jinping, durante una protesta / EFE

Taiwaneses pro independentistas pegan una patada a una fotografía del presidente chino, Xi Jinping, durante una protesta / EFE

La oposición consideró insuficientes las explicaciones de Ma, en la rueda de prensa, y lo acusó de falta de transparencia porque sólo informa cuando ha pasado y de “enjaular a la isla en el marco de la una China”, según un comunicado del PDP.

La dimensión electoral de la cumbre es innegable, cuando tanto Ma como el candidato presidencial oficialista, Eric Chu, y los candidatos parlamentarios oficialistas registran bajos apoyos en los sondeos, según coinciden los analistas políticos locales.

“El efecto electoral dependerá del modo en que Ma la explique a la población, porque si lo hace bien puede atraer a moderados, subir su popularidad en un 10 a 20 por ciento y lograr más escaños para su partido”, manifestó a Efe, Wong Ming-hsien, analista político y catedrático universitario.

Otros expertos, como Ma Hsiang-wen, consideran que la oposición puede utilizar este encuentro como una prueba de que el KMT “está dispuesto a vender a Taiwán” y no respeta la “transparencia” ni el juego democrático, lo que le atraerá el voto de muchos jóvenes.

La comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y Europa, ha reaccionado favorablemente a esta iniciativa, que “va a ser positiva para Taiwán, China y el resto del mundo, porque nadie quiere guerras”, señaló Ma.

Los doce países de Latinoamérica y el Caribe que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán seguirán de cerca este encuentro, en busca de señales chinas sobre posibles presiones en caso de que en la isla gane la presidencia el PDP, dijeron fuentes diplomáticas.

La reunión “es un reconocimiento implícito del gobierno taiwanés, lo que puede tener profundas consecuencias”, declaró a Efe un representante latinoamericano, que pidió el anonimato, tras la rueda de prensa del presidente.

EFE

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