Intento de robo del busto de Agustín Lara alerta del pillaje panteones México

Los cementerios mexicanos, que reciben durante la festividad del Día de los Muertos a miles de personas que recuerdan a sus difuntos con flores y música, son lugares codiciados por los ladrones que entran sin reparos a robar sus adornos de mármol o vallas de metal.

Intento de robo del busto de Agustín Lara alerta del pillaje panteones México


El reciente intento de robo del busto del compositor mexicano Agustín Lara, ubicado en la Rotonda de las Personas Ilustres del cementerio de Dolores, sacó a la luz esta situación de pillaje en este camposanto, situado en el oeste de la capital mexicana.

En un principio se denunció su desaparición, pero posteriormente se informó de que estaba guardado en la caseta de vigilancia del cementerio, después de un intento de robo llevado a cabo a mediados del mes pasado.

Polémicas aparte por la tardanza en la intervención de las autoridades, ese suceso sacó a la luz una situación que es frecuente en los cementerios como el de Dolores, donde sólo hay seis vigilantes por turno en las 200 hectáreas de superficie, declaró a Efe el jefe de vigilancia, Arturo Rodríguez.

Tras 31 años trabajando en este cementerio, señaló que el récord de robos se vivió hace cerca de tres años, cuando en pocos días se sustrajeron unas 200 puertas de aluminio que los ladrones después venden por peso.

“Las autoridades delegacionales no nos apoyan. La barda (tapia) tiene hoyos y desde los puentes peatonales se puede saltar fácilmente”, denuncia Rodríguez.

El cementerio es especialmente vulnerable ante los ladrones, que no temen represalias del más allá por robar en este recinto de finales del siglo XIX, ubicado en el bosque de Chapultepec, y en el que están enterradas personalidades como el muralista Diego Rivera.

Allí, junto a la tumba del compositor Juventino Rosas, creador del inmortal vals “Sobre las olas”, y el general Pedro Ogazon y Rubio, está la tumba del gran compositor mexicano.

“Mis pobres manos. Alas Quebradas. 1900-1970”, se lee en el sepulcro de Agustín Lara, donde el busto del compositor está junto a unas manos sobre las que descansa una mujer.

“Lo querían robar porque es de bronce”, asegura Rodríguez, quien cuenta que aquella noche los vigilantes oyeron unos ruidos y a los perros ladrar y, cuando se acercaron a la glorieta, “lanzaron balazos al aire”.

“Dejaron pasar unos minutos, regresaron y al volver el busto ya estaba en el piso (suelo)”, cuenta el director de seguridad, quien explica que los guardias del panteón difícilmente se pueden defender ante estas agresiones.

Según datos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, entre enero de 2014 y septiembre de este año se registraron “23 averiguaciones previas” en cementerios, la mayoría por robo de objetos o por daño en propiedad ajena.

La averiguación previa constituye la primera etapa del procedimiento penal mexicano y permite al fiscal (ministerio público) investigar y buscar pruebas que acrediten la probable responsabilidad del señalado.

Después del incidente de Agustín Lara dos policías del Gobierno capitalino vigilan la zona en cada turno. EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario