Un incombustible Sting abraza a Chile con sus himnos eternos

La opulencia interpretativa y la enérgica puesta en escena son dos de las constantes de los conciertos de Sting que hoy también le acompañaron en su recital en Chile, país con el que la leyenda del rock mantiene fuertes lazos más allá de la música.


Gordon Sumner, conocido mundialmente como Sting, se entregó este jueves al público de la capital chilena, a quien invitó a recorrer todos sus éxitos y a vibrar con los himnos eternos que protagonizó con la banda The Police.

La incombustible estrella británica saltó al escenario del Movistar Arena acompañado de una banda de cuatro músicos y una corista, quienes fueron los encargados de insuflar un estilo moderno y un punto jazzístico, tanto a los clásicos de una de las bandas más trascendentales de la cultura popular como a sus temas en solitarios.

Con una ciclópea energía y un aire rejuvenecido -acentuado en gran parte por su buena forma física y su frondosa barba ‘hipster’- Sting, que este mes de octubre cumplió 64, entonó casi sin descanso “If I Ever Lose My Faith In You” y “Every Little Thing She Does Is Magic”, que el público coreó a pleno pulmón.

La mítica “English Man In New York” convirtió el Movistar Arena en un mar de pequeñas pantallas relucientes que solo se apagaron cuando el cantautor pidió al público que le acompañara con las palmas.

“Buenas noches a todos, estoy muy contento de estar aquí con ustedes”, dijo Sting en un español más que aceptable antes de continuar con “So lonely”, que este jueves cobró poco sentido ya que más de 10.000 almas acompañaron al artista durante la hora y media que duró el concierto.

En Chile los conciertos de Sting tienen un valor especial, pues fueron varias las ocasiones en las que este hijo de lechero y peluquera se la jugó por la causa de los derechos humanos en el país austral.

La primera de ellas fue en 1987, cuando, ya como solista, dedicó la canción “They Dance Alone” a las mujeres chilenas que habían perdido a sus seres queridos durante el régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

Dos años después, el británico fue uno de los protagonistas del inolvidable concierto de Amnistía Internacional ‘Desde Chile…un abrazo a la esperanza’, en el que se celebró la restauración de la democracia tras diecisiete años de dictadura.

Un compromiso con la historia de un pueblo que el Gobierno chileno reconoció en 2001 al entregarle la orden al mérito docente y cultural Gabriela Mistral.

El virtuoso teclado de David Sancious y la polifacética guitarra de Dominic Miller tuvieron sus minutos de gloria con la reivindicativa “Driven To Tears” y la postapocalíptica “When the world is running down you make the best of what’s still around”.

El tema pospunk “Message in a bottle”, una de las 100 mejores canciones de guitarra según la revista Rolling Stone, consiguió arrancar al heterogéneo público de sus sillas y contagiarlo de un rítmico cabeceo simultáneo.

El apoteosis llegó con “Roxanne”, uno de los primeros y más conocidos temas de la banda The Police, que puso por fin en movimiento el esqueleto de los asistentes, que en más de una ocasión parecían más bien adormecidos bajo un influjo musical.

Tras “Every breath you take”, Sting hizo ademán de despedirse pero el clamor del público lo empujó otra vez al escenario con la rockera “Next to you”.

La canción “Fragile” cerró un espectáculo que certificó que, casi 40 años después de que un joven Sting abandonara Newcastle en busca de una carrera musical en Londres, este veterano de la música sigue siendo incombustible y sus temas continúan apoltronados en el olimpo del rock británico, donde son considerados himnos eternos.

EFE

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