Fernández llama a superar divisiones en el oficialismo ante el balotaje

La presidenta argentina, Cristina Fernández, llamó hoy al oficialismo a superar sus divisiones y pidió al electorado que reflexione antes de votar para así mantener los logros conseguidos durante su gestión, en un acto en el que estuvo arropada por miles de simpatizantes.

“Por primera vez la Argentina va ir a balotaje”, dijo la presidenta, durante el acto convocado en la Casa Rosada, donde el gran ausente fue el candidato oficialista, Daniel Scioli, a quien la mandataria no mencionó en ningún momento.

Admitió que el resultado electoral del domingo, en el que Scioli se impuso por apenas 2,5 puntos frente al conservador Mauricio Macri, le provocó “un poco de extrañeza” tras el 45 y el 54 por ciento logrados por su candidatura a la Presidencia en 2007 y 2011.

Pero “esta vez no va a haber frustración de balotaje porque vamos a ir al balotaje porque somos una fuerza democrática y además estamos convencidos de esto”, afirmó Fernández, en su primera intervención pública tras el revés electoral del domingo.

Llamó a los argentinos a reflexionar ante el escenario político que vive el país y subrayó que la segunda vuelta electoral “no es un partido (de) fútbol, ni elegir entre figuritas”.

“No todos somos iguales, todos somos distintos dentro de nuestra fuerza, pero somos una fuerza política dispuesta a seguir llevando adelante las políticas que han hecho grande a Argentina y prosperar a los argentinos”, añadió Fernández, acompañada por su Gobierno y por miles de simpatizantes kirchneristas que colmaron los patios de la sede del Ejecutivo y la Plaza de Mayo.

En medio de un fuego cruzado entre kirchneristas y sciolistas tras la magra victoria electoral del domingo, Fernández llamó al oficialismo a evitar la división y seguir trabajando.

Invitó a los militantes a ir “casa por casa, dejando de lado cualquier diferencia, de adentro o de afuera, y a los mediocres que desde afuera o desde adentro intenten dividirnos”.

“Hagan como Ulises, átense al palo de la nave y sigan en el viaje porque tenemos que seguir trabajando”, dijo.

“Estamos ante la disyuntiva de elegir un modelo de país” y “el barco necesita que el motor siga andando porque, si no, nos hundimos todos”, añadió.

“Necesitan dividirnos”, afirmó la mandataria, “para debilitarnos”. “Nos quieren dividir, primero en dos, para ponernos en jaque y ahora en tres para llegar al Gobierno”, pero “no seamos tontos, seamos cuadros políticos pensantes, militantes pero pensantes”, insistió.

“Lo que no podemos nosotros como militantes y cuadros políticos es mirarnos el ombligo”, advirtió.

Llamó también a los argentinos a “que no defiendan un Gobierno, defiendan sus derechos” y que “cada uno piense por un instante cómo estaba en 2003 y cómo está hoy, y que piense qué fuerza política puede garantizar todo esto”.

“Si se cambian las políticas macroeconómicas”, se pueden perder muchos de los “logros” obtenidos, apuntó, y “después no podés decir ‘me arrepiento’ porque sabés qué pasa: te arrepentís vos, pero se jodieron los 40 millones de argentinos”.

Aunque no mencionó a Macri por nombre, reconoció que le tiene “mucho respeto”, le parece “una persona agradable y simpática”, pero recordó sus cambios de postura respecto a temas clave, como la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

Además, hizo un “enorme acto de desagravio al sistema electoral nacional a partir de la limpieza, la transparencia y la eficiencia con que tuvieron lugar las elecciones presidenciales”, pese que los primeros resultados provisionales del domingo tardaron más de seis horas en hacerse públicos.

“Yo no soy candidata a nada. Me voy a mi casa. Pero cuando me vaya a mi casa, por Dios, no quiero ver que se desmorone lo que nos costó años y a mi sí, en lo personal, me costó perder lo que más quería en la vida”, dijo, entre sollozos, evocando la figura de su esposo, el expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010.

“Ustedes que cantan ‘Néstor no se fue’, háganlo quedar”, dijo Fernández durante un acto que se prolongó más de tres horas y en el que pronunció en total cuatro discursos ante los miles de simpatizantes kirchneristas congregados en la Casa Rosada y sus alrededores, que alternaron el himno peronista con cánticos sobre Néstor Kirchner y consignas contra Mauricio Macri.

 

EFE

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