Rusia se vuelca en la exportación de armas

Rusia, que ha perdido casi la mitad de sus ingresos petroleros por la caída de los precios del crudo, intenta mantener sus ventas de armas a pesar de las dificultades impuestas por las sanciones internacionales.

La cartera actual de pedidos de Rosoboronexport, la mayor exportadora rusa de armas, asciende a 45.000 millones de dólares, informó hoy el director general del consorcio, Anatoli Isaikin.

“El volumen anual de pedidos de Rosoboronexport se ha incrementado en cinco veces y actualmente asciende a 45.000 millones de dólares”, afirmó, en conferencia de prensa en Moscú.

El responsable del cuasi monopolio -que acapara el 85% de las exportaciones de armamento ruso- consideró que el consorcio tiene buenas perspectivas de crecimiento y que “en los próximos cinco a siete años, la cartera de pedidos será suficiente para que Rusia pueda ocupar el segundo puesto en el mundo en volumen de exportaciones de material bélico”.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI) de Estocolmo, Rusia es el segundo exportador de armas después de Estados Unidos, aunque el experto Ruslán Pújov, director del Centro de Análisis Estratégico y Tecnológico, advierte que Francia amenaza con desbancar a Rusia de ese puesto.

De acuerdo a Isaikin, Rosoboronexport vendió en los últimos 15 años material militar a 116 países por valor de 115.000 millones de dólares, y en ese periodo el volumen de exportaciones se multiplicó por cuatro.

Ahora, el principal objetivo es “mantener un ritmo de ventas anual de entre 12.000 y 13.000 millones de dólares”, las cifras alcanzadas entre 2012 y 2014, agregó.

Isaikin aseguró que las sanciones impuestas a este consorcio por Estados Unidos y la Unión Europea -como parte de las medidas de castigo por el papel de Rusia en la guerra de Ucrania y por la anexión de Crimea- no han tenido gran impacto en las exportaciones de armas rusas.

“Hace cuatro años ya nos encontrábamos bajo (otras) sanciones de Estados Unidos. Y el resultado es que el volumen de ventas se incrementó en este tiempo 1,5 veces”, señaló, en referencia, entre otras, a las sanciones impuestas por Washington a los países que vendían armas a países como Irán y Venezuela.

Según Isaikin, casi la mitad de todas las ventas al exterior de este consorcio que aglutina a 700 empresas nacionales, corresponden a aviones y helicópteros de combate, como los Su-35, Cy-35, Mig-29/M2 o Yak-130, muy demandados en el exterior.

“Suponen el 47 % del total de las ventas al exterior”, mientras que los equipos y armas para las fuerzas terrestres constituyen un 12 %, los sistemas de defensa antiaérea un 26 % y los equipos navales el 11 %, señaló.

A las sanciones se refirió indirectamente el presidente ruso, Vladímir Putin, cuando ayer dijo que los gobiernos occidentales y fabricantes de armas de esos países tratan de boicotear los esfuerzos rusos para impulsar sus exportaciones.

“Últimamente, en el mercado global de la venta de armas y equipos militares se ha hecho significativamente más evidente la competencia desleal”, dijo Putin, en una reunión de la Comisión para la cooperación en tecnología militar con países extranjeros.

Según Isaikin, hasta el año 2000, los principales países importadores de armamento ruso eran India y China, que suponían hasta el 80 % del total.

Pero “en los últimos 15 años se han sumado otros importantes países a la lista de importadores, como Argelia, Venezuela y Vietnam”, agregó.

El mayor volumen de suministro de armas va dirigido a la región de Asia Pacífico, con un 42 % del total, seguida por los países de Oriente Medio y el Norte de África, que suponen más del 37 % de las ventas de Rosoboronexport.

Latinoamérica y las repúblicas exsoviéticas son el destino del 9 % de las ventas de armas rusas.

Según el experto Pújov, factores negativos para las exportaciones rusas de armas son la saturación del mercado argelino, el aumento de la competencia en la India y el regreso de Francia al mercado de la aviación militar. EFE

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