¿Quién lidera la oleada de violencia palestina?

Tres semanas después de que se iniciara la actual espiral de violencia, ninguna facción palestina ha asumido la autoría de los más de treinta ataques contra israelíes, lo que abre el debate acerca de si estas acciones espontáneas de jóvenes requieren o no un líder claro y visible.

Pese a que grupos como Hamás y Yihad Islámica en Gaza han elogiado los ataques y piden a sus seguidores que no bajen la guardia para mantener encendido el alzamiento que califican sin paliativos de “Intifada”, lo cierto es que ningún líder ha sabido de momento hacerse con las riendas de un fenómeno predominantemente anárquico.

Expertos y analistas inundan en las últimas semanas los medios con artículos en los que el denominador común para explicar los violentos disturbios en Cisjordania y Jerusalén Este y las agresiones con arma blanca a israelíes, es que los protagonistas tienen un perfil joven y trabajan en la mayor parte de los casos a título individual.

“Lobos solitarios” u “operaciones coordinadas en células de dos personas”, son algunas de las descripciones de los involucrados en este tipo de ataques contra objetivos israelíes, que según los expertos no responden a una cabeza jerárquica y cuentan con el combustible de la red.

“Echémosle la culpa a internet”, titulaba un reciente artículo aparecido en un medio israelí. Pero lo cierto es que más allá de analizar las causas y cómo se expande la motivación para integrar un nuevo alzamiento armado contra la ocupación israelí, aún no queda claro si éste tiene una cabeza visible, si debería tenerla o si la tendrá.

“La Intifada requiere que se forme rápidamente un liderazgo nacional unido a fin de coordinarla y preservarla, y el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) debe regresar de Cisjordania a Gaza porque si se queda allí, entonces la Intifada inevitablemente fracasará”, expresó esta semana en un artículo el autor palestino Adnan Abu Amer.

El columnista destaca en “Al Monitor” que los dirigentes en ambos territorios, de la ANP en Cisjordania, y Hamás en Gaza, han tardado en reaccionar ante la ola de acontecimientos desde principios de mes, en relación a la anterior “Intifada de Al Aqsa”.

Aquel levantamiento estalló en septiembre de 2000 con toda la fuerza y desde el prime momento recibió el respaldo del entonces presidente palestino, Yaser Arafat, y de facciones políticas armadas de todo signo que no tardaban en reivindicar, incluso de forma simultánea, cada atentado o ataque con bomba contra israelíes.

Abu Amer sostiene que el presidente palestino afronta además presiones dentro del liderazgo de su propio partido, el nacionalista Al Fatah, para apoyar el movimiento popular palestino y autorizar a sus miembros a acudir a los funerales de los considerados en Palestina “mártires”.

Para Amos Harel, analista de Defensa del diario israelí “Haaertz”, la inteligencia israelí tiene asumido que en el medio plazo facciones armadas de Hamás y grupos como los “tanzim”, del propio Al Fatah, tratarán de involucrarse en esta ola empleando y facilitando armas de fuego a los atacantes, muchos de los cuales ahora solo usan cuchillos.

Un grupo de palestinos muestra el cuerpo sin vida de Ali Dawabsha, de 18 meses de vida, durante su funeral en Nablus / EFE

Un grupo de palestinos muestra el cuerpo sin vida de Ali Dawabsha, de 18 meses de vida, durante su funeral en Nablus / EFE

En cuanto a si el apoyo de las facciones palestinas se produce antes o después de cada ataque hay diferencias de opiniones.

Mekhemer Abu Seda, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Al Azhar de Gaza, sostiene que “estas acciones han sido llevadas a cabo por individuos sin que hayan seguido ninguna instrucción en primer lugar, pero luego, las facciones y líderes palestinos como Abu Mazen (sobrenombre de Abás) e Ismail Haniye (Hamás), se involucraron”.

Pone como ejemplo que ambos convocaron paros generales y pidieron a sus seguidores que se enfrentaran al Ejército israelí.

“No hay duda de que estas facciones están liderando la protesta popular y las manifestaciones tanto en Cisjordania como en Gaza, pero también es posible que algunas de estas facciones de forma secreta dirijan y apoyen los apuñalamientos y disparos en Jerusalén e Israel”, argumenta.

Por el contrario, Akram Atallah, analista político de Gaza, cree que “la ANP no interfiere y no impide a los palestinos que reaccionen (ante Israel), y al mismo tiempo no puede detener estas acciones e Israel lo sabe muy bien”.

En contra de lo que muchos opinan, Atallah cree que lo que acontece desde hace un mes “es difícil llamarlo Intifada, porque no es tan popular y no está bien organizada ni adoptada por los poderes dominantes en Cisjordania”.

A medio camino se expresa Azam Tawfiq Abulsudd, del diario “Al Quds”, para quien los dirigentes de los movimientos más importantes palestinos observan desde la barrera lo que tiene lugar en sus calles, y que “es evidente que lo que sucede es un movimiento de jóvenes que aman a su país y nuevamente quieren dar expresión a su desesperación”. EFE

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