Médicos piden a Gobierno argentino actuar por glifosato

Una asociación de trabajadores sanitarios argentinos denunció hoy ante el Ministerio de Salud la presencia del herbicida glifosato en productos higiénicos con algodón, como toallitas e hisopos, y exigió la inmediata intervención de esa cartera, informaron fuentes del gremio.

La Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa) y el Colectivo Sanitario Andrés Carrasco realizaron este jueves una presentación en el Ministerio, a raíz de la difusión, en un congreso, de los resultados preliminares de un estudio que encontró glifosato en ocho de cada diez productos de higiene de algodón, como gasas o toallitas íntimas.

Los sanitarios reclaman que el Ministerio de Salud “intervenga inmediatamente, haga estudios” y, si es necesario, tome medidas, ya que el glifosato fue declarado como probablemente cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en pasado marzo, según explicó hoy a Efe Jorge Yabkowski, presidente de Fesprosa.

El herbicida aumenta el riesgo de sufrir patologías como problemas de tiroides o abortos espontáneos, además de cáncer, por lo que “no puede estar en la cabeza, en la sangre y en la cabeza de los argentinos”, subrayó Yabkowski.

Aunque el estudio presentado por la Universidad de la Plata el fin de semana pasado en el III Congreso de Médicos de Pueblos Fumigados, no aporta conclusiones definitivas por haberse hecho con pocas muestras y pertenecientes a una misma zona, el elevado porcentaje de positivos en productos de consumo masivo destinados a entrar en contacto con la sangre causó un gran revuelo en Argentina.

“El 100 % del algodón argentino es transgénico, se produce con ayuda del glifosato”, apuntó Yabkowski.

Hasta ahora se pensaba que el algodón, al igual que otras semillas modificadas genéticamente, eran resistentes al glifosato.

Se utiliza para eliminar las hierbas indeseadas de los campos y aumentar así su rendimiento.

Las conclusiones preliminares del nuevo estudio indican que después de fumigar el algodón con glifosato, el herbicida “no se evapora, como se creía”, sino que “parte queda pegado” en el capullo, detalló el titular de la federación.

Por ello, Fesprosa reclama que el Ministerio adopte una postura de “alerta o centinela” y asuma su responsabilidad de realizar un análisis exhaustivo.

“A largo plazo hay que prohibir el glifosato”, recalcó Yabkowski, quien señaló que también hay estudios que demuestran la presencia de glifosato en alimentos argentinos, como frutas y verduras, ya que su uso es generalizado y se puede encontrar sin problemas en las tiendas.

A nivel mundial, “Argentina tiene el mayor consumo de agroquímicos por habitante”, agregó.

La asociación ya había interpuesto una petición en junio pasado para exigir la prohibición del glifosato, como ya han hecho otros países como Holanda o Colombia.

La cartera aún no se ha comunicado con la Federación, que pese al revuelo organizado por el estudio no tiene “mucho optimismo” con esta nueva reclamación, ya que hay “intereses muy fuertes vinculados a las grandes compañías de semillas transgénicas”, agregan.

Pese a que la OMS catalogó este potente herbicida como “probablemente cancerígeno para los humanos”, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina mantiene intacta su clasificación como poco peligroso.

En Argentina se usan alrededor de 300 millones de litros al año de glifosato en 28 millones de hectáreas, en especial las que producen soja transgénica, el principal cultivo del país.

EFE

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