Canadá celebra reñidas elecciones generales

Tras 78 días de campaña electoral, alrededor de 25 millones de canadienses con derecho a voto decidirán este lunes el próximo Gobierno del país y, si las encuestas son acertadas, devolverán al Partido Liberal al poder.

Canadá celebra reñidas elecciones generales

El analista Eric Grenier, uno de los estadísticos más respetados en Canadá, dijo hoy que el análisis de las encuestas realizadas en el país en las últimas horas colocan a los liberales con una intención de voto del 36,3 %, 5 puntos porcentuales por encima del gobernante Partido Conservador del primer ministro Stephen Harper.

En tercer lugar se sitúa el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD), que, tras iniciar la campaña electoral a la cabeza de las preferencias de voto, se ha desinflado en las últimas semanas.

De mantenerse esas cifras este lunes al cierre de los centros de votación, los liberales ganarían 137 diputados de los 338 de la Cámara baja del Parlamento canadiense, por 122 del Partido Conservador y 73 del NPD. Por detrás, el separatista Bloque Quebequés (BQ) obtendría 5 diputados y el Partido Verde, uno.

Pero en un país donde existen grandes variedades políticas, sociales, étnicas y religiosas, y, sobre todo, donde el sistema de votación es de sufragio directo, los resultados finales pueden ser muy distintos a las predicciones de los sondeos.

Y el interés que esta elección ha provocado es algo no visto desde hace tiempo en el país.

Elecciones Canadá, el organismo público encargado de organizar la votación, dijo hoy que más de 3,6 millones de canadienses han votado ya de forma adelantada y que espera este lunes una asistencia masiva a los centros de votación.

Por eso, Harper, que llegó al poder en 2006 y ha ganado desde entonces tres elecciones generales, inició hoy el día donde lo acabó ayer, en el área de Toronto, la región más poblada de Canadá y donde están en juego decenas de escaños.

Antes de volar hacia la provincia de Alberta, el corazón conservador del país, Harper protagonizó un mitin en la localidad de Newmarket, a escasos kilómetros al norte de Toronto y donde vive un gran contingente de votantes de origen indio.

Con los sondeos en su contra, Harper lanzó un furibundo ataque contra el líder liberal, Justin Trudeau, y advirtió que su victoria supondría un regreso a la corrupción del pasado, en referencia a los escándalos que sacudieron al Partido Liberal en 2005.

Pero Harper se enfrenta a su propia dosis de escándalo en las últimas horas. Ayer, el líder conservador protagonizó un mitin en Toronto organizado por Rob Ford, el polémico exalcalde de esa ciudad conocido internacionalmente por sus borracheras públicas y el consumo de “crack”, un derivado de la cocaína.

Precisamente hoy se conocieron detalles del libro que publicará en las próximas semanas el exjefe de gabinete de Rob Ford y en el que confiesa que la Policía de Toronto se negó a detener en varias ocasiones al entonces alcalde de la ciudad cuando conducía borracho.

Hoy, Chris Selley, un destacado comentarista del principal periódico conservador del país, National Post, calificó la decisión de Harper de unir su imagen con la de Ford como una señal de “desesperación” que se une a otras controvertidas decisiones tomadas durante la campaña por el primer ministro.

Selley incluyó entre ellas la decisión de Harper de convertir el uso del nicab, el velo islámico, en una cuestión electoral a costa de dividir al país o su respaldo a anuncios en la prensa étnica de Canadá acerca de que una victoria liberal significará la apertura de burdeles.

No fue el único conservador que atacó hoy a Harper. El exabogado de Harper Benjamin Perrin dijo en un comunicado que “el actual Gobierno ha perdido su autoridad moral para gobernar”.

“Como un conservador de toda la vida, nunca pensé que ocurriría”, añadió Perrin, que trabajó como abogado del primer ministro de Canadá en 2012 y 2013.

El rechazo de Selley y Perrin se une al de otros destacados conservadores que en las últimas semanas han expresado su desilusión personal con Harper, considerado por muchos en el país como uno de los líderes más divisores y manipuladores de la historia moderna de Canadá.

El viernes, el periódico más influyente del país, The Globe and Mail, publicó un editorial que señalaba que los conservadores se merecen volver al poder, pero no Stephen Harper, posición que fue rápidamente ridiculizada en los medios sociales pero que es otro testamento del rechazo que genera el primer ministro canadiense.

No es de extrañar que hoy el líder del socialdemócrata Nuevo Partido Democrático, Thomas Mulcair, declarara durante un mitin que había más posibilidades de que nevara en el infierno que de que su partido apoye a Harper en caso de que ninguna formación logre la mayoría absoluta tras el recuento de votos. EFE

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