La política de viviendas de HC o cómo destruir naturaleza, empleo e industria

Ingeniera Industrial, ex Viceministra de Minas y Energía (2010-2012), docente universitaria, asesora y consultora en temas de energía e industria

La SENÁVITAT quiere romper récord en provisión de viviendas sociales y viviendas para la clase media y media alta. Loable labor considerando el tremendo déficit habitacional que arrastra hace años Paraguay.

La falta de una vivienda digna genera hacinamientos, enfermedades, violencia, y la imposibilidad de acceso a derechos básicos garantizados por nuestra Constitución.

También se entiende la urgencia, años y años de déficit, obligan a políticas agresivas para resolver en poco tiempo el problema de gente que vive realmente muy mal.

De ahí a pasar a soluciones parche, el límite es una amplia zona gris que, intencionadamente o no, hoy la política habitacional de Horacio Cartes está pisando.

 

Los prefabricados

Las casas prefabricadas -de dudosa calidad según sus propios usuarios, algunos las describen como paneles que parecen de isopor con alambre, revocadas para disimular su fragilidad- son una excelente forma de destruir la industria y el empleo nacional.

Aún en los peores momentos recesivos, ha sido la industria de la construcción la que ha sufrido menos, por su característico efecto multiplicador en la economía. Trabaja el olero, el ceramista, las cementeras, las caleras, las acerías, las carpinterías, el albañil, y toda una cadena de proveedores y mandos medios.

Según datos del Banco Central del Paraguay (BCP)[1] uno de los sectores con más crecimiento es el de la construcción, con un crecimiento esperado para el año 2015 del 11% en comparación al 4,4% esperado para el PIB total. Si se considera los últimos 7 años, el crecimiento del sector construcción fue del 63,9% con relación al año base 2008, en tanto que el PIB creció en el mismo periodo el 44,0%. Tal es así, que su participación en el PIB creció del 3,2% en el año 2006 al 4,0% previsto en el 2015. Este principalísimo sector económico es el que hoy está en peligro, según denuncian los propios industriales del sector.

Los prefabricados -importados por su puesto- eliminan a la industria nacional y sustituyen decenas de albañiles por muy pocos “ensambladores de paneles”. El mismo gobierno se jacta de la velocidad de las obras con prefabricados, lo cual comprueba el poco empleo que genera y requiere.

¿De qué sirve construir casitas para gente que no tiene de qué vivir en ellas? Muchos de sus usuarios serán justamente, obreros y jornaleros de la industria de la construcción, desempleados debido a la sospechosa importación de materiales prefabricados. Sospechosa, porque si no hay ningún beneficio real para el país, más que la relativa reducción de tiempo de construcción, nos preguntamos ¿quién se está beneficiando de esta fabulosa importación?

 

La destrucción de la naturaleza

Otro rimbombante anuncio del gobierno, es la construcción de 2.000 viviendas sociales en el predio de la RC4 de las Fuerzas Armadas en Zeballos Cue. El penúltimo pulmón verde de Asunción y zona de amortiguamiento del Jardín Botánico. Hablan los pobladores de Zeballos Cué, que pidieron que se declara un Parque Nacional dicho predio mediante la firma de 5000 pobladores, que se trata de 60 hectáreas de naturaleza y bosques en pleno Asunción.

El terreno está ocupado en una pequeña porción por pobladores de los bañados de la misma zona en su mayoría, en una cantidad de algo más de 300 familias, ubicados en un extremo del RC4 debido las recientes inundaciones.

Los mismos zeballenses impidieron hace no mucho tiempo que el Ministerio de Defensa alquilara el predio a un Puerto Privado, luego de varios meses de lucha.

Y hoy, luego del fracaso del alquiler, el gobierno quiere “salvar” a los pobladores de las inundaciones con este nuevo proyecto. No sabemos cómo hará entrar a las 15 mil familias de los bañados en 2.000 viviendas, pero esa es la propaganda.

Lo que no cuenta el gobierno, es que los pobladores no quieren salir de los bañados. Ellos quieren que sus territorios no sean más inundables y quedarse donde están, en forma definitiva, con la posibilidad de mejorar sus viviendas y barrios ahí mismo. Una solución defendida por muchos, es la Defensa Costera (ver artículo “¿Por qué no se defiende a los bañadenses de las inundaciones?”), mucho más barata que destruir el bosque del RC4 y construir de cero viviendas populares.

Pero la prioridad del nuevo rumbo es convertir los bañados y sus valiosísimas tierras, en otro fabuloso negocio inmobiliario para el gran capital, aunque sea a costa de matar el más importante pulmón verde que tiene Asunción después del Jardín Botánico y dejarlo sin amortiguamiento ni protección ambiental.

 

[1]          https://www.bcp.gov.py/anexo-estadistico-del-informe-economico-i365

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