‘Consumismo, Hambre y Capitalismo’ una mirada hacia Laudato Si

Político y presidente de la Plataforma de Estudios e Investigación de Conflictos Campesinos

 

Los pocos poderosos de arriba, los dominantes de la sociedad, son consumistas por excelencia. Pero este gran consumo de unos pocos rebaza con creces lo necesario para vivir o existir, a raíz del marketing o propaganda que induce a las personas a consumir.

El Papa Francisco valoró que la sociedad actual es como un centro comercial en el que “lo importante hoy lo determina el consumo. Consumir relaciones, consumir amistades, consumir religiones, consumir, consumir…”[1]

Inclusive, en la inauguración del Sínodo para la Familia (octubre 2015), y ante la soledad que aflige a los ancianos, a los viudos y viudas, a los abandonados por sus parejas, los inmigrantes o los jóvenes, otra vez Francisco denuncia que “son víctimas de la cultura del consumo, del usar y tirar.[2]

Se consume no solo lo necesario sino lo superfluo, ignorándose que este consumo creciente, exagerado, desafía a esta tierra que es finita y que podrá reventar ante esta explotación infinita de sus recursos.

Leonardo Boff[3], respecto al súper-consumo, sugiere la moderación la justa medida y el consumo solidario y responsable. Luego propone incorporar a la vida cotidiana “las 4 erres”:

  • Reducir los objetos de consumo
  • Reutilizar los que ya hemos usado
  • Reciclar los productos dándoles otra finalidad
  • Rechazar lo que el marketing descaradamente nos empuja a consumir.

Para Francisco[4], toda pretensión de cuidar la tierra y mejorar el mundo, supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad.

El sistema industrial, al final del ciclo de producción, y de consumo no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos. Mientras, los ecosistemas naturales tienen un funcionamiento ejemplar: “las plantas sintetizan nutrientes que alimentan a los herbívoros; estos a su vez alimentan a los seres carnívoros, que proporcionan importantes cantidades de residuos orgánicos, los cuales dan lugar a una nueva generación de vegetales”.[5]

El Papa Francisco hace un llamado para limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar. Es aquí donde Francisco (2015), ataca el súper-consumismo con las mismas armas que sugiere Leonardo Boff (2011)[6] y que denomina “4 erres”.

El Papa sigue golpeando con fuerza al superconsumo cuando señala que no se puede culpar al aumento de la población y no al consumismo externo y selectivo de algunos; se pretende legitimar el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Y remata Francisco con este dato que representa un grito de alarma para la humanidad.[7]

“se desperdicia 1/3 de los alimentos que se producen, y el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre”.

En la mesa de los pocos ricos se come o consume una cifra que no alcanza el 70% de todo lo que se produce, y el resto se desperdicia golpeando con fuerza el estómago vacío de los desposeídos. Hay más de 900 millones de hambrientos, según refiere J. Ziegler en su informe a la ONU sobre pobreza en el mundo.

La crisis mundial es aterradora señala Boff[8]. Los datos del PNUD de 2007 – 2008 prueban que el 20% de los más ricos absorbe el 82,4% de las riquezas mundiales, mientras que el 20% de los más pobres tiene que contentarse con solo el 1,6%. Y aquí, a la luz de estos porcentajes recordamos la denuncia del inolvidable Gandhi[9]:

…el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu, es la forma más asesina que existe.

Francisco también señala[10] que deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta.

A propósito de los muy pocos “más ricos” del mundo, la revista “Forbes” nos cuenta que Sergey Brin cuenta con una fortuna de 32.600.000.000 de dólares pero superado por Larry Page con 33.300.000.000 de dólares, Mark Zuckerberg con 40.300.000.000 de dólares y Jeff Bezos con 47.000.000.000 de dólares. Sin embargo, todos los mencionados quedan minimizados frente a la fortuna personal de los dos ricos norteamericanos Bill Gates y Warren Buffett que asciende a la friolera de 138.000.000.000 de dólares en total; el primero con 76.000.000.000 de dólares y Buffett con 62.000.000.000 de dólares[11].

¿Es acaso una ofensa a la humanidad un modelo económico-social que produce tal concentración de riqueza frente a los millares de millones de nuestros hermanos, seres humanos, que mueren de hambre todos los días?

Existen en este mundo 1.000.000.000 (mil millones) de personas que viven al límite de la supervivencia con sólo 1 (un) dólar al día y 2.600.000.000  (dos mil seiscientos millones) de personas que viven con menos de 2 (dos) dólares diarios.

Pero lo más feo y peor de la “casa común” como llama Francisco a la pachamama (la madre Tierra), es que existen en este “nido de todos” unos 400.000.000 o 500.000.000 de casos de malaria con 1.000.000 de muertes-año, víctimas-evitables.

¿Acaso ha fracasado el modelo económico capitalista?

Negar el fracaso es ofender, herir o pretender matar a la razón.

El calentamiento planetario lo estamos sintiendo en carne y piel todos los habitantes de nuestro “nido común” y en este mismo momento.

Escribe Fred Pierce (2009) “el 7% de la población mundial (500 millones de los m{as ricos) son responsables del 50% de las emisiones de gases productores de calentamiento, mientras que el 50% de los más pobres,  3.400 millones de la población, son responsables de sólo el 7% de las emisiones.

Sin embargo, sobre los pobres llueven los más severos daños de un problema cuya responsabilidad corresponde a los más afortunados. Los de abajo, los más débiles de la humanidad, carecen de las herramientas para enfrentar los efectos dañinos del cambio climático: ni refrigeradores o Splits, ni calentadores y sin defensa contra las inundaciones.

Es inaceptable, por cruel y grotesca, observar indiferente una maquinaria que opera para crear riqueza a disposición de unos pocos, y ofrecer a la humanidad, malaria, miseria y hambre. Este es el sistema capitalista, el enemigo feroz que unidos, religiosos, científicos y toda la humanidad, deben combatir sin demora.

 

[1] (EFE) Filadelfia, EE UU, 28 de setiembre, 2015.

[2] EFE, REUTERS y AFP. Ciudad del Vaticano, octubre 5, 2015.

[3] “El Planeta Tierra, crisis, falsas soluciones, alternativas”, Nueva Utopía, 2011, P. 47

[4] “Laudato Si”, CEP, Paulinas, 2015 (Centésimus Annus, 1991), P. 8

[5] Laudato Si (2015), P. 18

[6] “El Planeta Tierra, crisis, falsas soluciones, alternativas”, (2011), P. 47

[7] Laudato Si, p. 36,37

[8] “El Planeta Tierra, crisis, falsas soluciones, alternativas”, (2011), P. 55

[9] “Ejercito Zapatista en México. Indígenas en Paraguay”. Fausto Bolom-Ton y Domingo Laino. Ediciones Cerro Corá, Asunción, 2012, p. 20.

[10] Laudato Si, P. 66

[11] Agencia AFP, 30 de setiembre, 2015

Un Comentario

Oscar Cuevas

La iniciativa privada o el capitalismo en sí no son los responsables de los males que aquejan al planeta y a la humanidad. Otra cuestión es el descontrol y hacerse los desentendidos a los abusos de organizaciones políticas y/o grupos económicos poderosos, carentes de toda ética básica, por parte de organismos de control. Evidentemente sobornados, o, sin fuerzas para hacer frente a tales abusos de esos poderes fácticos, economicos-totalitarios. Me gusta el artículo. Seguiré buscando más. A La Verdad uno logra “acercarse” indagando en fuentes talvez contrapuestas. Gracias

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