Los viajes de Juan Domingo Perón al Paraguay

El caudillo argentino realizó cinco visitas a nuestro país, tres como presidente de la Nación, una como exiliado político y otra como “un paraguayo más”.

Perón conocía como nadie la idiosincrasia de los paraguayos e interpretaba, como sólo Perón podía hacerlo, el sentido de la dignidad nacional. De ahí que el mandatario se ganara el respeto y la consideración de los paraguayos.

Por encima de las vicisitudes de la política interna argentina, Perón nunca ocultó su simpatía hacia todo lo paraguayo.

Los observadores recuerdan aún cuando Perón dijo que su pasaporte paraguayo iba a utilizarlo hasta su muerte y cuando, en un momento, todavía dramático de la operación “retorno”, declaraba en Buenos Aires que el Ejército Paraguayo era el “más glorioso” de América, sin desear herir susceptibilidades ni crear suspicacias sino para manifestar algo que sentía y lo exaltaba sin ambages.

Algunos de los antecedentes y episodios que Perón supo protagonizar con humildad pero con sinceridad, lo ubicaron a la consideración de nuestro pueblo.

La primera visita de Perón al Paraguay se realizó en la primera semana de Octubre de 1953 siendo entonces Presidente del Paraguay el Señor Federico Chávez.

En una memorable concentración popular de la que era tan afecto el Teniente General Perón, el mandatario argentino dirigió la palabra al pueblo paraguayo y dijo en el estadio del Club Cerro Porteño: “Si alguna vez la causa de este bendito pueblo se ve en peligro, nuestro pecho no ha de faltar a su lado”.

Perón pronunció entonces en Asunción su famosa profecía de la problemática continental. En una memorable conferencia de prensa, del 4 de Octubre de 1953, dijo: “Las actuales repúblicas están llamadas a formar un bloque único continental. Para qué vamos a esperar el año dos mil. Nosotros nos adelantaremos. Saldremos a su encuentro. Que el año dos mil nos espere en lugar de esperarle nosotros”.

 

Visitó por segunda vez la tierra guaraní durante las tradicionales fiestas agostinas de Asunción, portando personalmente los trofeos de la Guerra de la Triple Alianza que su Gobierno devolvía al Paraguay.

 

Lo recibía, entonces, el nuevo Presidente del Paraguay General Alfredo Stroessner, en 1954.

 

Al obsequiar al General Stroessner el Sable del Libertador, General José de San Martín, Perón expresó: “Este sable que os dejo, lo usé desde que fui ascendido a General y sepan, señores, que si algún día he de tomarlo nuevamente, será para morir por ustedes” Estas recordadas manifestaciones del presidente Perón, en un acto en la DC 1, causaron una indescriptible impresión entre todos los presentes en la ceremonia.

 

Cuando entregó los Trofeos de Guerra, Perón pronunció un famoso discurso en la Plaza Juan de Salazar el Domingo 16 de Agosto de 1954.

 

“Vengo como un hombre que viene a rendir homenaje al Paraguay en el nombre de su sagrado Mariscal Francisco Solano López y hago llegar el abrazo del pueblo argentino a esta Patria tan respetable y tan querida. En nombre de esa amistad y de esa devolución del pueblo argentino, pongo en manos del mandatario de este pueblo, como las reliquias, el testimonio de nuestra hermandad inquebrantable”.

 

Los trofeos habían sido conducidos al puerto de Asunción por los rastreadores “King” y “Muratore” de la Marina Argentina. Su arribo se produjo el 15 de Agosto de 1954.

 

La emoción del General Perón, en momentos en que se efectuaba la solemne entrega de los Trofeos de Guerra al Paraguay, y mientras los cañones atronaban el aire con la salva de honor que rubricaba el singular acontecimiento, el General Perón, contagiado por la incontenible emoción del ambiente, sacó su pañuelo para enjugarse los ojos.

El cuarto viaje fue obligado. Depuesto por la autodenominada Revolución Libertadora, Perón se refugió en la Embajada Paraguay en Buenos Aires. Pasó 30 días en la Cañonera “Paraguay” y arribó finalmente al país en el avión anfibio “Catalina”. Estuvo en nuestro país unas semanas para luego proseguir  viaje a Venezuela, Panamá, República Dominicana y finalmente a España donde viviría más de 18 años como exiliado.  .

Al concluir este episodio y tras un emotivo viaje de retorno a Buenos Aires en Noviembre de 1972 Perón efectuaba su cuarta visita al Paraguay en Diciembre de ese año.

 

Estaba latente y flotaba en el ambiente, que no bien Perón sea nuevamente Presidente de la Nación Argentina, iba a visitar nuevamente el Paraguay en prueba de solidaridad, de buen vecino y de gratitud a nuestro país.

 

Así Perón exponía la nueva esencia de la renovada política exterior de su país, de solidaridad y de amplia cooperación con todas las nuevas hermanas. Aunque los años cuentan, muchos ni imaginaban que Perón protagonizaba así al Paraguay, su último viaje presidencial.

 

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