Empleadas domésticas reivindican igualdad salarial con una marcha

Trabajadoras domésticas organizadas en torno a varias asociaciones reivindicaron con una marcha en el centro de Asunción su equiparación salarial con otros trabajadores, así como el acceso a beneficios laborales como la jubilación, en conmemoración del Día Internacional por el Trabajo Decente.

Bajo el lema “Igual valor, iguales derechos”, y portando objetos relacionados con el trabajo en el hogar, como escobas, cepillos, productos de limpieza o cucharones, más de un centenar de manifestantes, en su mayoría mujeres, reivindicaron el trabajo remunerado en el hogar como una “tarea indispensable con el mismo valor que cualquier otro trabajo”.

La manifestación contó además con la participación de representantes de las trabajadoras domésticas procedentes de Argentina, Uruguay y Brasil, que prevén debatir este jueves en un seminario sobre la crisis del modelo de cuidados en el ámbito del Mercosur.

“Venimos a la marcha a exigir al Gobierno cobrar lo que nos corresponde por los trabajos que tenemos. No tener los mismos beneficios humilla a las trabajadoras domésticas. Se lava, se plancha, se cocina… se hace de todo, y ganamos muy poco”, expresó a Efe Celsa Barrios, de 62 años, trabajadora doméstica del barrio La Chacarita, próximo al centro de la capital.

Agregó que muchas veces las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas “dependen del patrón”, que en muchos casos no las inscribe en el Instituto de Previsión Social (IPS, la seguridad social paraguaya), o las obliga a lidiar con bajos salarios, e incluso malos tratos y humillaciones.

Barrios anhela que el Gobierno paraguayo conceda beneficios de jubilación a las trabajadoras domésticas, para poder así retirarse de un trabajo que lleva ejerciendo “desde los dieciséis años” y gracias al cual mantuvo a sus seis hijas.

Por su parte, Zenaida Colina, de 32 años y secretaria de la Asociación de Empleadas del Servicio Doméstico de Paraguay (ADESP), dijo a Efe que es necesario “que se valore que el trabajo doméstico tiene la misma calidad que otros tipos de trabajos, y se trabaja el mismo número de horas o incluso más, por lo que merece la misma remuneración”.

Colina empezó a trabajar con su madre en el servicio doméstico a los 14 años, pero después de que fue madre tuvo que abandonar este empleo porque el sueldo “era muy bajo y no alcanzaba” para sacar adelante a sus tres hijos.

“Cambiar de empleo no fue fácil, porque trabajaba tantas horas que no tenía tiempo para estudiar ni capacitarme para optar a otro trabajo. Al final, tuve que dejar uno de mis trabajos para poder formarme”, explicó.

Según los datos del informe sobre trabajo doméstico en Paraguay, elaborado en diciembre de 2014 por el Centro de Documentación y Estudios (CDE) con el apoyo de ONU Mujeres, el empleo en hogares ajenos es uno de los primeros puestos de trabajo de las mujeres que llegan desde el interior del país para trabajar en Asunción.

Los datos de 2013 revelan que el trabajo doméstico ocupa al 7,2 % de la población económicamente activa empleada en Paraguay, unas 235.771 personas, de las cuales más de 220.000 son mujeres.

En Paraguay, el Congreso aprobó en marzo el proyecto de ley “del trabajo doméstico”, que define el salario de esas empleadas en el 60 % del sueldo base, es decir unos 1,09 millones de guaraníes (unos 245 dólares) y permite trabajar en esas tareas a partir de los 16 años, dos puntos que rechazan las asociaciones del gremio.

Una de cada diez empleadas domésticas del país vive en la pobreza extrema debido a su baja remuneración, según datos oficiales de 2012. EFE

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