Holly, la perfecta empleada en Cisco

La eficiente y sonriente Holly se mueve como Pedro por su casa con su rostro humano y su cuerpo de robot por una de las plantas de la sede central de Cisco en Silicon Valley (EE.UU.), a pesar de no haber salido de su hogar en Texas.

Si alguien sabe en la oficina dónde está John o a dónde fue Terry esa es Holly, uno de los teletrabajadores de Cisco, compañía estadounidense líder en sistemas de redes y soluciones tecnológicas.

Los laboratorios para mostrar a los clientes la oferta de Cisco abrieron sus puertas esta semana a medio centenar de periodistas de todo el mundo llegados a San José (EE.UU.) para la reunión global de Editores de 2015.

Pero Holly y su compañero Justin fueron las estrellas. En total hay un centenar de artilugios así en Cisco y no solo sirven para entretener o guiar a los visitantes, también se venden a empresas para inspeccionar depósitos industriales entre otros usos.

Antes de ver a Holly en acción algunos periodistas se fijaron en una máquina parecida a una gran aspiradora de piso que estaba aparcada en un pasillo y conectada a la corriente eléctrica porque en ese lugar estaba escrita la palabra “robot”.

Cisco anunció precisamente en esta reunión un acuerdo con la firma de robótica e inteligencia artificial Fanuc, que está situada en el puesto 35 de la última lista de las empresas más innovadoras realizada por la revista Forbes.

Fanuc ya tiene 180.000 robots en circulación y quiere elevar pronto la cifra a 250.000, según dijo en la reunión de periodistas y directivos de Cisco el consejero delegado de esta compañía para Norteamérica, Rick Schneider.

“Prevenir los tiempos muertos no planificados representa un gran ahorro para nuestros clientes y confiere a los robots FANUC con ZDT (Zero Downtime) un valor enorme. Esto tiene el potencial más grande que yo haya visto en mis 35 años de carrera”, dijo Schneider.

Pero los ZDT de FANUC son robots industriales que no tienen nada que ver con Holly, que tiene apariencia de robot pero no lo es.

La cara de Holly, rodeada de los objetos que adornan su oficina en su residencia en Texas, aparece en tiempo real en la pantalla que remata el cuerpo del robot y ella habla con todo el que se le acerca y le pregunta, además de conducir el cuerpo que le ha tocado tener en San José en esta era de prodigios tecnológicos.

Pero no es lo único que sorprende a los visitantes en el gran complejo de oficinas de Cisco en las afueras de la ciudad californiana.

La bienvenida la da otro trabajador sonriente que atiende desde su casa pero que, gracias a una pantalla de alta definición, pareciera que está allí mismo.

También llaman la atención los ambientes de trabajo. No hay puestos fijos y cada uno elige el suyo al llegar mediante un panel que indica tanto las mesas y despachos libres como donde está cada uno de los trabajadores y cómo llegar a su lugar.

Si no sabe cómo interactuar con el panel o si prefiere el contacto con humanos no tiene más que preguntar a Holly, quien, según dijeron a Efe algunos de los trabajadores, siempre sabe lo que pasa y donde está cada uno, salvo que la persona en cuestión haya ido al baño.

Por ahora el único obstáculo en su camino son las puertas cerradas, pero los ingenieros de Cisco ya están trabajando para dotar al robot de la capacidad de colocar una credencial electrónica como las de los otros trabajadores en el sitio indicado para que pueda circular libremente.

En la planta donde Holly cumple sus tareas hay “quiet rooms” para quienes desean trabajar sin ruido y largas mesas en áreas con preciosas vistas a los arboles que rodean el edificio para los que no necesitan silencio y buscan compartir espacio con sus colegas.

También hay salas especiales donde uno puede cambiar la intensidad y el color de la luz, el grado de ventilación y hacer que el sistema de la pantalla para videoconferencias cumpla algunas funciones de secretaria como hacer llamadas telefónicas.

Evita la fatiga de la luz blanca que hace que los estudiantes pierdan la atención, dice uno de sus creadores.

EFE

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