Mika cruza las puertas del cielo en Madrid

Ni un día aciago con atascos de 4 horas es capaz de oscurecer el optimismo irredento de Mika, un Peter Pan que en conciertos como el de esta noche en la capital española hace gala de una jovialidad tan contagiosa y desarmante que hace imposible no quererlo, aunque su modo de vida parezca el de un spot de cerveza.


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