Revuelta universitaria, guinda de masiva movilización estudiantil en Paraguay

Una trama de corrupción presuntamente liderada por el rector de la principal universidad de Paraguay ha desatado una revuelta entre el alumnado, coincidiendo con inéditas movilizaciones de estudiantes de secundaria que exigen igualar la inversión en educación a la media de la región.

Revuelta universitaria, guinda de masiva movilización estudiantil en Paraguay

El rector de la estatal Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Peralta, que está en paradero desconocido desde el lunes, se ha convertido en el blanco de la ira de los universitarios, que le responsabilizan de varios casos de nepotismo y corrupción y piden su renuncia.

Investigado por la Fiscalía paraguaya y la Contraloría General de la República por presuntas contrataciones irregulares de sus familiares y amigos en el centro, Peralta cobra unos 51 millones de guaraníes (unos 9.622 dólares) al mes por los diez cargos que ocupa en instituciones del Estado, según consta en el Presupuesto de Gastos del Ministerio.

Además de ello, los estudiantes de la UNA denuncian la crónica injerencia de los partidos políticos en las instituciones universitarias, una intromisión que según ellos lastra el desarrollo y la eficiencia del centro universitario más prestigioso del país y explica el conservadurismo de sus autoridades.

Y es que Peralta asumió el cargo hace un año aupado por una campaña electoral dirigida abiertamente por el senador Juan Carlos Galaverna, histórico miembro del gobernante Partido Colorado, que hasta ahora ha impuesto siempre a sus candidatos en el Rectorado y en el Consejo Superior Universitario de la UNA.

Precisamente, esta universidad ha salido recientemente del “Top 100” de Latinoamérica, un ranking que lideran dos universidades brasileñas y dos chilenas.

Con sus protestas, que a día de hoy todavía continúan, los estudiantes de la UNA han conseguido marcar su propia agenda y generar interés entre la ciudadanía por la educación, un asunto tan importante como olvidado en la batalla política diaria entre los dos grandes partidos políticos paraguayos: el gobernante Partido Colorado y el Partido Liberal, principal opositor.

Cierto es que ambas formaciones coinciden en que la educación es vital para un Estado que pretende aprovechar su mayoritaria proporción de población juvenil para mejorar la economía, dependiente de la exportación de materias primas, reducir la lacerante pobreza y las obvias desigualdades que acechan al país, sobre todo en el campo.

Pero la realidad es que Paraguay dedica solo un 3,5 por ciento del PIB a invertir en educación, una de las cifras más bajas de la región, mientras que la Unesco recomienda invertir al menos un 7 por ciento.

En otros países de la zona, como Bolivia, la cifra subió el año pasado hasta el 8,7 % del PIB y en Brasil hasta el 10 %.

Esta situación, enquistada durante décadas, provocó en agosto un “despertar juvenil” que estuvo protagonizado por miles de alumnos de secundaria que ese mes llamaron la atención de todo el país y de su clase política con multitudinaria sentadas en los colegios públicos y privados.

Acciones que desembocaron en un gran e inédita marcha pacífica en Asunción exigiendo al Gobierno de Horacio Cartes un aumento de la inversión en educación en los presupuestos del Estado.

Días después de esa manifestación, que congregó en la capital a unas 10.000 personas, los alumnos de la UNA, principal centro universitario de la red pública y el mejor del país, que venían siguiendo atentamente desde hace semanas la investigación que realiza la Fiscalía al rector Peralta, tomaron fuerza y dijeron basta.

Así, el lunes, miles de alumnos y exalumnos decidieron rodear pacíficamente el edificio del Rectorado, cuando los decanos que forman el Consejo Superior Universitario estaban reunidos en su interior.

En asamblea, los manifestantes decidieron iniciar una vigilia permanente.

El pulso que libran, según aseguran sus líderes, no debe limitarse a lograr la renuncia de Peralta, sino a despojar a la Universidad de los tentáculos de la política partidaria y a reubicarla como el faro de la educación paraguaya que fue en el pasado.

Santi Carneri – EFE

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