Tony Abbott se somete a un voto de confianza en su partido

El primer ministro australiano anunció hoy que se someterá a una moción de confianza en el seno de su formación, el Partido Liberal, tras la rebelión de varios miembros de su gabinete que quieren relevarlo.

“Esta noche habrá una votación en el Partido para el cargo de líder y del segundo al mando (…) Me presentaré como candidato y espero ganar”, dijo Abbott en una breve comparecencia.

Abbott, que asumió el cargo en septiembre de 2013, convocó la votación horas después de que su ministro de Comunicaciones, Malcom Turnbull, dimitiera y le retara a someter a votación su liderazgo en el partido y el Gobierno.

Turnbull dijo que “está claro que este Gobierno no ha sido capaz de proveer el liderazgo económico que el país necesita” y el primer ministro “no ha sido capaz de proveer la confianza económica que el empresariado necesita”.

Según la prensa local, la ministra de Exteriores, Julie Bishop, se añadió a la petición para que el primer ministro se someta a una moción de confianza en el partido.

Abbott, que en 2009 le arrebató a Turnbull el liderazgo de los liberales cuando estaban en la oposición, insistió en que los australianos todavía pueden confiar en que su gestión deje “una economía más fuerte y una comunidad segura”.

Minutos después, el jefe de la oficina del Tesoro, Joe Hockey, salió en defensa de Abbott y la política económica del Gobierno, en la que destacó la abolición de varios impuestos, mejoras en el presupuesto o la firma de tres tratados de libre comercio.

“Pero lo más importante es que hemos creado 300.000 nuevos empleos en Australia desde que fuimos elegidos”, acotó Hockey, quien dirigiéndose a la ciudadanía aseguró: “ustedes tienen el derecho de contratarlo y solo ustedes tienen el derecho de despedirlo”.

En febrero, Abbott se enfrentó a otra moción de censura planteada por un sector de su partido que superó con 61 votos a favor por 39 en contra, lo que le llevó a decir: “he escuchado, he aprendido”.

Entonces, Abbott se jugó el puesto entre críticas constantes a medidas de su Gobierno que tuvo que modificar o retirar y a raíz de su controvertida decisión de conceder el título de caballero de Australia al marido de la reina Isabel II de Inglaterra.

No es la primera vez que una crisis de partido pone en jaque al Gobierno australiano después de que en 2010 el primer ministro laborista, Kevin Rudd, perdiera el cargo y las riendas de su partido en una moción de censura.

El cargo le fue arrebatado por Julia Gillard, a quien Rudd respondió con la misma moneda tres años después, justo antes de perder las elecciones ante Abbott en 2013.

 

EFE

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