Situación mejora en Lesbos, pero las barcas no dejan de llegar

La situación en la isla griega, desbordada ante la masiva llegada de refugiados de los últimos días, ha mejorado después de que miles de ellos hayan sido traslado a Atenas, pero las embarcaciones procedentes de Turquía no cesan de llegar y aún son miles los que deben esperar en la isla.

Un pequeño paseo por las calles de Mitilene, la capital de esta pintoresca isla del Egeo, basta para identificar a los recién llegados, que comen en los cafés mientras otros hacen cola en una de las agencias de viaje situada frente a la bahía.

Buscan hacerse con uno de los pasajes para los ferris que parten a diario desde Mitilene hacia el puerto del Pireo, en Atenas.

“No quedan billetes ni para hoy ni para mañana. Lo más pronto que podremos irnos es el lunes”, cuenta a Efe Hosam, desanimado después de que la espera no haya servido para nada.

Este joven sirio de 24 años, que viaja junto a su hermano de 16, explica que llegaron anoche y han tenido que dormir a la intemperie en el puerto porque no han encontrado una habitación de hotel.

Estudiante de Economía, Hosam relata que salió de Homs, donde aún viven sus padres y tenía un buen nivel económico, para emprender un viaje que espera que le lleve a Suecia.

El pasado lunes Mitilene estaba desbordada por los campamentos improvisados que se habían creado en prácticamente todas las plazas y parques, lo que llevó al Gobierno a fletar más barcos para el traslado de miles de personas al puerto de la capital griega.

“La situación ahora ha mejorado mucho, pero tenemos que estar alerta en todo momento porque el problema no está resuelto aún”, afirma el alcalde de Lesbos, Spyros Galinós, en entrevista a Efe.

Recuerda que hace tan solo cinco días Lesbos estaba bajo estado de emergencia “a punto de estallar”, pero ahora, debido a la cooperación con el Gobierno central en relación con el traslado de quienes llegan, la isla está “tratando de volver a la normalidad”.

Afirma que no manejan datos precisos, pero calculan que ahora hay unos 2.000 refugiados e inmigrantes en Mitilene.

Inmigrantes cruzan la alambrada en la frontera entre Hungría y Serbia cerca de Roszke (Hungría) / EFE

Inmigrantes cruzan la alambrada en la frontera entre Hungría y Serbia cerca de Roszke (Hungría) / EFE

Galinós detalla que el coste para el Ayuntamiento de esta llegada masiva se estima en los 200.000 euros al mes, una cifra que en los últimos siete meses ya ronda el millón de euros.

Algo inasumible sin ayuda exterior, recalca, para una isla que en los dos últimos meses ha visto cómo la llegada de refugiados ha superado su población, es decir, los 85.000 habitantes.

El alcalde pide, por ello, que la Unión Europea inste a Turquía a perseguir las redes de traficantes que llevan a los refugiados hasta las islas griegas y destine “recursos económicos” a Lesbos “para proveerles (a los llegados) de todo lo que necesitan”.

La noche del viernes y durante la jornada de hoy han arribado varias embarcaciones que han devuelto la imagen de decenas de personas durmiendo a la intemperie.

Algunos lo hacen en el puerto y otros en los dos campos de registro habilitados, uno exclusivamente para sirios y otro para el resto de nacionalidades, entre los que predominan afganos, iraníes e iraquíes.

En este segundo hay unas pocas tiendas de campaña, aunque la mayoría duerme al raso, bajo improvisados tenderetes que ellos mismos han construido para resguardarse del frío nocturno, pues ni siquiera tienen mantas.

Es el caso de Wahid y su familia. Provienen de Afganistán y hace un mes que emprendieron este viaje, por el momento, sin un destino claro.

“¿Qué país crees que es mejor? ¿Tienes información sobre qué pasa si damos nuestra huella digital en Hungría?”, es lo primero que pregunta Wahid.

Las noticias sobre el trato que reciben los que llegan a territorio húngaro corren entre ellos.

Sentados fuera de la tienda en la que duermen los ocho miembros de la familia bromean sobre su estancia en Grecia, con bonitas playas que no pueden disfrutar.

Dicen que no se sienten cansados, a pesar de haber tenido que andar varios kilómetros para llegar hasta el campo, pues hay poca frecuencia de autobuses y han optado por llegar caminando.

En este campo no reciben ayuda humanitaria, sino que la comida y el agua corren por su cuenta, lo que ha dado pie a que se instale un pequeño mercado con varios puestos de fruta y bocadillos.

Allí deberán esperar hasta obtener sitio en uno de los transbordadores que les lleve a la capital griega para poder seguir hasta Macedonia, pasar Serbia y Hungría y atravesar Austria para llegar a Alemania y otros países del centro y norte de Europa.

“No me gusta usar la palabra ‘problema’ porque estamos hablando de vidas humanas, pero la forma en la que lo estamos gestionando lo convierte en un problema”, lamenta el alcalde de Lesbos.

EFE

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