Congreso de EEUU debate el acuerdo con Irán

El Congreso de EE.UU. volvió hoy al trabajo tras el receso estival y lo hizo con el acuerdo nuclear iraní como protagonista después de que el presidente, el demócrata Barack Obama, lograra sumar el respaldo de hasta 41 senadores para oponerse a la resolución republicana que pretende tumbar el pacto.

Superar los cuarenta apoyos en la Cámara alta supone una victoria para Obama, que ha estado haciendo una dura campaña para convencer a los legisladores a fin de que se posicionen a favor del acuerdo alcanzado en julio pasado entre las potencias del G5+1 (EE.UU., Reino Unido, Rusia, China y Francia más Alemania) e Irán.

“Aunque el debate formal comenzará esta tarde, las negociaciones privadas que nos trajeron a este punto se han llevado a cabo durante años y el análisis público de este acuerdo durante varios meses”, advirtió hoy el líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quien ha propuesto que su bancada haga uso de los 41 votos aunados y bloquee el voto sobre la citada resolución en el pleno.

Se espera que toda la bancada republicana vote por la resolución de desaprobación, lo que significa que el líder de la mayoría del Senado, el conservador Mitch McConnell, necesita seis demócratas de su lado y, hasta ahora, solo ha sumado cuatro: Charles Schumer (Nueva York), Bob Menéndez (Nueva Jersey), Ben Cardin (Maryland) y Joe Manchin (Virginia Occidental).

“Los demócratas hemos ofrecido ya renunciar a nuestra oportunidad de obstruirla y he ofrecido al líder McConnell la oportunidad de votar directamente sobre el paso de la resolución”, explicó Reid.

El congresista demócrata, sin embargo, advirtió de que dada la importancia del voto final, como condición para evitar el voto de procedimiento, la aprobación de la resolución habría de necesitar el apoyo de 60 de los 100 senadores.

A pesar de que Obama ha prometido vetarla y los demócratas sumaron los 34 votos suficientes en el Senado para que así fuera, conseguir una aprobación sobre la resolución en el Congreso sería una victoria política para el Partido Republicano.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, afirmó hoy en su rueda de prensa diaria que el Gobierno se siente “gratificado” por el nivel de apoyo logrado para el acuerdo nuclear tras asegurarse el voto número 41.

“Ciertamente esperamos que los miembros del Congreso que apoyan el acuerdo den los pasos necesarios en el Congreso para impedir que el Congreso socave el acuerdo”, indicó Earnest, sugiriendo que la Casa Blanca aboga porque los demócratas obstruyan la resolución para evitar que ésta llegue a ser votada por el pleno del Senado.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, indicó que en ese foro “ya están trabajando” para “detener un mal acuerdo con Irán”, y llamó a unir fuerzas entre todos los detractores para poder lograr ese objetivo.

En medio de la dura campaña a favor y en contra del pacto que tendrá lugar hasta el día 17 de septiembre, fecha límite para que el Legislativo emita su opinión acerca del acuerdo, han irrumpido también otros exlíderes del país, como el ex secretario de Estado Collin Powell, quien se mostró a favor, o el ex vicepresidente Dick Cheney, en contra.

Cheney utilizó hoy duras palabras contra el contenido del pacto, calificándolo de “vergonzoso” y de ser “una locura”.

“Nos han presentado un acuerdo que fortalece a nuestros adversarios, amenaza a nuestros aliados y pone nuestra propia seguridad en riesgo”, aseveró el exvicepresidente de George W. Bush (2001-2009).

“Y se ha puesto sobre la mesa para su revisión en el Congreso un acuerdo que proporciona armas y fondos a un régimen que ha prometido destruir a Israel y mantiene la muerte para EE.UU. como un pilar de su política”, agregó Cheney, en una audiencia con otros compañeros republicanos que se oponen al pacto.

Así, el Congreso estadounidense enfrenta unas duras semanas de debate sobre el acuerdo iraní pese a que Obama pueda casi anotarse la victoria, ya que los republicanos no están dispuestos a perder la oportunidad de minar la legitimidad del texto firmado con Teherán.

EFE

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