Aberrante: una periodista húngara agrede a patadas a varios refugiados

Una periodista húngara fue despedida hoy luego de ser filmada cuando pateaba a un hombre y dos chicos refugiados que huían de la policía, y un obispo húngaro rechazó el llamado del Papa a acoger a refugiados en parroquias de Europa, en nuevas e impactantes muestras de la hostilidad hacia a los refugiados en el país.


Las imágenes de la periodista Petra Laszlo dando puntapiés a un chico y una nena y haciendo caer a un hombre con un niño en brazos fueron demasiado incluso para su canal N1TV, cercano al partido más ultranacionalista del país, que decidió despedirla, según informó su editor en jefe por Facebook.

La increíble escena, que fue captada por varios canales y se viralizó en las redes sociales e Internet, sucedió cuando unos 150 de refugiados intentaron romper un cordón policial y escapar corriendo de un lugar de reunión en Roszke, cerca de la frontera con Serbia, para evitar ser registrados por las autoridades.

En una de las imágenes, Laszlo, que llevaba un barbijo, pantalón y camisa de jean, en el momento en que un grupo de refugiados, entre ellos un chico y una nena, esquivan a policías y se abalanzan sobre ella, quien, cámara en mano, reacciona pegándole patadas al chico y a la niña.

En otra, la camarógrafa derriba a un hombre que huía con un chico en brazos, haciéndole una zancadilla.

Los refugiados fueron detenidos horas después por la policía.

Laszlo trabajaba para el canal N1TV, conocido por su apoyo al Movimiento por una Hungría Mejor (abreviado comúnmente como Jobbik), un partido político nacionalista y ultraderechista de Hungría definido como neonazi, racista, antisemita y homofóbico.

En las elecciones europeas de 2009 consiguió 3 escaños al Parlamento Europeo, situándose como la tercera fuerza más votada en Hungría en esos comicios.

Hungría se ha convertido en uno de los epicentros de la crisis de refugiados que enfrenta Europa, y en lo que va del año casi 170.000 de ellos entraron al país ilegalmente a través de su frontera sureña con Serbia.

El país ha sido criticado por su respuesta a la crisis, que incluye la construcción de una valla de alambre de púas en la frontera, planes para militarizar la zona y todo tipo de intentos de impedir que sigan hacia Alemania, el destino preferido por los refugiados, para los que Hungría es sólo una nación de tránsito.

Refugiados sirios llegados ayer a Alemania contaron en una entrevista a Télam haber sido encerrados durante tres días en centros de “alojamiento” en Hungría, sin comida y recibiendo sólo agua, en línea con decenas de denuncias similares de las que se han hecho eco la ONU y organizaciones humanitarias internacionales.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) instó hoy a Hungría a mejorar las condiciones de recepción para los solicitantes de asilo que llegan al país y hacer que los procesos de registro de los refugiados sean más sencillos.

“Muchos permanecen en condiciones precarias en los puntos de recogida. Serían necesarias mejoras”, dijo ante la prensa en Budapest Vincent Cochetel, director de ACNUR para Europa.

El procedimiento de registro, más allá de realizarse en circunstancias “precarias”, como denuncian las organizaciones humanitarias, es lo que menos quieren los refugiados.

De acuerdo con la legislación comunitaria, los trámites de asilo deben ser procesados en el país de entrada de los refugiados.

Por eso, los inmigrantes de Medio Oriente no quieren ser registrados en Hungría porque temen ser devueltos a ese país, incluso si logran llegar a Europa Occidental.

Sin embargo, Hungría se limita a aplicar la normativa comunitaria de registro, que además permite restringir sus movimientos mientras dura el proceso de asilo.

También hoy, un obispo católico de Hungría enfrentó públicamente al papa Francisco al asegurar que el sumo pontífice argentino “no conoce la situación” actual en Europa y rechazó su pedido del domingo pasado de que cada parroquia reciba a una familia de refugiados, según informó hoy la prensa.

“No son refugiados. Esto es una invasión. Vienen al grito de ‘Alá es el más grande’. Quieren tomar el control”, sentenció el obispo Laszlo Kiss-Rigo, la principal autoridad católica en el sur de Hungría, uno de los países católicos más conservadores de Europa.

El obispo Kiss-Rigo reaccionó, en una entrevista hecha ayer en Hungría, al llamado del papa Francisco “a las parroquias, a las comunidades religiosas, a los monasterios y a los santuarios de toda Europa a que reciban a una familia de refugiados”.

El líder católico del sur húngaro se enfrentó al Papa y, por el contrario, respaldó “totalmente” al primer ministro de su país, el ultraconservador Viktor Orban.

La semana pasada, Orban rechazó ante la cúpula de la Unión Europea (UE) recibir a refugiados musulmanes de Medio Oriente y África, y advirtió que el continente debe proteger “sus valores cristianos”.

En tanto, la estación Keleti en Budapest, que hasta la semana pasada era como especie de campamento para miles de refugiados, se ha convertido ahora en una enorme “sala de tránsito”.

Los refugiados llegan a miles cada día para subirse directamente a uno de los trenes que los llevan a Viena, Austria, o a Munich, Alemania, sin que nadie les controle.

Frente al caos que caracterizó ese lugar las últimas semanas, hoy los refugiados estaban bien organizados, haciendo filas en la planta baja de la estación para subir en grupos a los andenes y luego a los trenes, según informó la agencia de noticias EFE.

Orban anunció hoy que se acelerará la construcción de una segunda valla en la frontera con Serbia, de cuatro metros de altura, para frenar la inmigración. /Télam

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