Otros 2.203 refugiados entran en Hungría

Las autoridades húngaras interceptaron el domingo a 2.203 refugiados que habían entrado en el país de forma ilegal desde Serbia, en su huida de los conflictos en Oriente Medio hacia Alemania y otros países del norte de Europa, informó hoy la Policía.

Con ese flujo de refugiados, se mantiene el ritmo de entradas registrado en las últimas semanas.

En Röszke, uno de los puntos fronterizos donde la Policía húngara identifica a los inmigrantes, unos 500 refugiados durmieron anoche en tiendas de campaña o al raso, aunque esta mañana fueron ya trasladados al centro de registro.

La ONG Amnistía Internacional informó ayer desde esta zona de que el trato dado por las autoridades a los inmigrantes es malo y que la recepción es “horrible”.

Mientras tanto, en la estación Keleti de Budapest, la situación sigue siendo hoy tranquila y hay pocos refugiados esperando a tomar trenes que los lleven hacia Austria.

La semana pasada, cientos de refugiados se fueron instalando en las inmediaciones de la estación sin poder continuar el viaje ante la negativa de las autoridades húngaras.

Hubo protestas diarias e incluso muchos decidieron recorrer a pie los 180 kilómetros que distan hasta la frontera austríaca.

Esta situación mejoró después de que, en la noche del viernes, Hungría ofreciera el traslado en autobuses de los refugiados hasta la frontera; y Alemania y Austria anunciaran poco después que permitirían la entrada o el paso de los mismos.

Durante el fin de semana, unos 15.000 exiliados pasaron por Austria, de los que sólo 90 pidieron asilo en el país, mientras que el resto siguió rumbo a Alemania.

Sin embargo, el Gobierno austríaco anunció ayer el fin paulatino de esa política de puertas abiertas y el retorno de los controles a los inmigrantes que lleguen a su territorio desde Hungría, tal y como exigen las normativas comunitarias del espacio Schengen al que pertenecen tanto Austria como Hungría.

Mientras, el primer ministro húngaro, el conservador nacionalista Viktor Orbán, instó hoy a Alemania y Austria a cerrar sus fronteras y a “anunciar con claridad” que ya no podrán pasar más refugiados.

De lo contrario, dijo en declaraciones a la televisión pública austríaca ORF, “varios millones” de personas llegarán a Europa.

Orbán aseguró que su país tiene suficiente “fuerza económica y policial” para proporcionar alojamiento y alimentos para todos los refugiados que busquen seguridad en su país, pero insistió en que todos quieren irse a Alemania.

La compañía ferroviaria húngara (MÁV) informó hoy de que desde esta mañana todos lo trenes hacia Austria circulan hasta su destino final, eliminando así las paradas de transbordo que se tenían que efectuar en la frontera para poder seguir hacia el país vecino.

EFE

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