Paraguay: sin desacople del sector externo

En el último decenio la economía paraguaya ha crecido con fundamentos más productivos que la simple reexportación. Diversificó los mercados de sus exportaciones y progresó en la diversificación productiva, aunque no en el grado suficiente para dejar de depender del sector agroalimentario. La sobrevaloración de estos fenómenos ha llevado a los técnicos del gobierno a un error de cálculo en la estimación del crecimiento económico en 2015,

Esto se hace evidente ahora. La mayoría de las economías latinoamericanas siempre ha dependido de factores externos para explicar su crecimiento, su modelo de desarrollo y hasta el bienestar de su gente. Esta dependencia ha tenido sus vaivenes pero los factores externos han incidido (en mayor o menor grado) de una manera significativa en su desempeño.

 

El actual grado de globalización económica hace cada vez más fuerte ese vínculo. Tradicionalmente exportadora de materias primas agrícolas y reexportadora de productos asiáticos a los países vecinos, la economía paraguaya ha estado expuesta en forma creciente a las vicisitudes de los mercados externos. Fue un factor externo, la construcción de Itaipú, que promovió una expansión económica sin procedentes del Paraguay. De la misma manera, la terminación de esa obra causó -más tarde- la caída a un escenario de recesión y estancamiento.

 

Luego, fue el boom de los commodities de los años 2000 el que permitió recuperar el crecimiento económico, impulsado esta vez por el aumento de las exportaciones de carne, soja y sus derivados. Asociado con este fenómeno, el mejor desempeño de las grandes economías de los países vecinos, principalmente del Brasil, contribuyó a apuntalar el Producto Interno (PIB) paraguayo.

 

La reducción de los precios internacionales de commodities y la desaceleración económica de los principales compradores de estos y de los países vecinos, comenzaron a afectar a la economía paraguaya en los últimos años. https://www.youtube.com/watch?v=VgV9y4h1J6o Subestimar la dependencia de los factores externos fue un error del actual gobierno al estimar el crecimiento económico del Paraguay en 2015.

 

Hubo error de apreciación cuando afirmaba que la reducción de los precios internacionales afectaría menos a la economía paraguaya porque ella inició un proceso de diversificación productiva y ya no es tan dependiente del sector agrícola.

 

Cuando alegaba que tampoco la situación recesiva de los países vecinos sería relevante en la variación del producto interno bruto porque la economía paraguaya se encuentra en proceso de desacople de las economías del Brasil y de la Argentina. El gobierno proyectó un crecimiento económico del 4,5% basado en la dinámica del sector industrial, los servicios y la construcción, junto con un menor dinamismo de los sectores agropecuarios.

 

A mediados de año la estimación oficial fue reducida al 4% y una misión reciente del FMI expresaba que no debía haber preocupación del gobierno y de los agentes económicos si la economía paraguaya llegara a crecer menos del 4% en 2015. Mientras tanto, consultoras privadas nacionales e internacionales estimaban un tope máximo de 3,5% del crecimiento del PIB.

 

¿Dónde pudieron radicar las fallas de las proyecciones del gobierno?

  1. En haber estimado un crecimiento excesivamente alto del sector de la construcción, sin tener en cuenta los problemas de gestión y demoras típicas de las grandes obras de infraestructura. Aún en el caso de que este sector hubiera tenido el dinamismo estimado por el gobierno, su impacto no hubiese sido importante porque el peso del mismo en el PIB es bajo, no mayor de 4%.
  2. En haber proyectado un crecimiento relativamente alto del sector comercio, cuyo desempeño ha sido, en los hechos, uno de los más flojos en lo que va del año, debido principalmente a la caída de las operaciones de triangulación de la frontera. A diferencia del sector de la construcción, el comercio participa con un 15% en el PIB global, por lo que una disminución importante de la actividad comercial inevitablemente afectará al crecimiento económico total.
  3. En haber sobreestimado el crecimiento del sector industrial. Este participa con el 10% en el PIB, pero la mitad de esta participación se vincula al sector agrícola, consistente en procesamiento de productos agroalimentarios. Entonces, si el gobierno previó un escaso dinamismo del sector agropecuario en 2015, debía esperarse que ello afecte negativamente al sector industrial.
  4. En haber minimizado el impacto de la menor demanda de commodities causada por la reducción del crecimiento económico de China, la recesión de la economía rusa y un pobre desempeño de la economía europea, que ha llevado a la disminución de los precios internacionales de las materias primas. Aunque, cabe señalar, el aumento del volumen de la producción y exportación de soja y carne y sus derivados podría llegar a compensar la baja de los precios.
  5. En haber restado importancia a las repercusiones de la recesión brasileña, que también afecta a los sectores agrícola y agroindustrial. No se puede desconocer que el Brasil es el segundo mercado más importante de la carne paraguaya, absorbe un valor relativamente importante de la producción de soja y es el principal mercado del trigo y el arroz. Es, asimismo, el principal mercado de las manufacturas paraguayas no agroindustriales, como textiles, cuero, plásticos, metalmecánica y otros, además de ser el mercado por excelencia del comercio de reexportación.

 

En el contexto de disminución del crecimiento económico latinoamericano, que la economía paraguaya llegue a crecer menos de 4% no es realmente un problema. De todas maneras, ella seguirá estando entre las economías de mejor desempeño en la región. Lo que sí debe preocupar es que las autoridades económicas del país hayan presentado una estimación del crecimiento carente de rigurosidad técnica, construida sobre supuestos de diversificación productiva y de desacoplamiento de las economías vecinas cuya importancia fue magnificada. El excesivo optimismo acerca del crecimiento económico no permitió al gobierno ir tomando los recaudos necesarios para hacer frente a la desaceleración económica que se vive actualmente en el país. Es de esperar que los supuestos y proyecciones para el año entrante contengan más visos de realismo, lo que permitirá decisiones de política económica más acertadas.

 

Fernando Masi


Fernando Masi es presidente del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP) Máster en Política y Economía Internacional, SAIS-The Johns Hopkins University, Estados Unidos.

Un Comentario

luis salas

Porque la producción y exportación de alimentos es negativa para la economía paraguaya y se buscan otros rubros ? Veo en las noticias que actualmente los operadores de wall st. Y Londres entraron masivamente en el negocio de alimentos, vendiendo incluso cosechas a futuro y sin embargo los precios bajan?

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