Tres salas vacías y una exposición polémica en el arte argentino

Paredes desnudas, luces brillantes y bancos pintados de blanco componen el paisaje con el que se encuentran los espectadores que recorren tres salas de un museo en la provincia argentina de Córdoba, en el marco de la exposición de la artista argentina Dolores Cáceres, “#SinLímites567”.

El visitante no es capaz de encontrar ni una pista en esas paredes, ni en el catálogo, que consta de doce hojas en blanco y tres dedicadas a detallar las dimensiones de la sala.

Ninguna consigna, nada que ayude a calmar la incertidumbre de quienes entran a las salas vacías.

En el Museo Emilio Caraffa (MEC) de la ciudad argentina de Córdoba (centro) se pueden ver exposiciones de las más variadas. Han decorado sus paredes obras de artistas nacionales de la talla de Antonio Berni, Julio Le Parc y Marta Minujín, pero nunca una muestra tuvo tanta repercusión como la que se encuentra actualmente en las salas 5, 6 y 7.

“La exhibición está pensada como un concepto de disrupción, como un vacío que habla, que está lleno de preguntas, y que busca transferir la responsabilidad al espectador para que reflexione acerca de qué le dice”, dijo a Efe la artista.

Cáceres es abogada y licenciada en Artes Visuales. No es la primera vez que expone en el Museo Emilio Caraffa: en 2008, en medio del extenso conflicto entre el Gobierno argentino y el campo, plantó soja en los jardines del museo y lo tituló “Proyecto Qué Soy”, por el juego de palabras entre el verbo ser y la palabra “soja” en inglés y japonés antiguo.

Esta vez, Cáceres volvió al museo cordobés para realizar una obra que el director del museo, Jorge Torres, describió como “una suerte de escultura tridimensional” y un “escenario que seduce al espectador”.

“Personalmente, a mí me atrae mucho. Es similar a cuando uno va a estrenar una casa y esa casa es más bella vacía que cuando se le incorporan los muebles”, añadió en diálogo con Efe.

“#SinLímites567” ha dado de qué hablar en los últimos días, aunque no ha sido la primera vez que una muestra de este tipo instaura la polémica sobre qué es considerado arte.

La artista reconoce que no apeló a la “originalidad”, sino que buscó “eficacia en términos de activación dialógica y de participación colectiva” y cita otros ejemplos en los que el vacío fue la idea central del arte.

En 2009, en el Centro Pompidou, los comisarios del museo parisino montaron una retrospectiva dedicada al vacío, para la que se dedicaron nueve salas completamente desnudas, en la que se recordaba a ocho artistas, como Yves Klein, que habían realizado este tipo de muestras en el pasado.

Argentina había tenido su experiencia en 1989, cuando el artista Federico Peralta Ramos se exhibió a sí mismo en una habitación vacía con las paredes en blanco.

Cáceres también recordó la pieza musical que compuso en 1952 el estadounidense John Cage, “4′ 33””, que consistía en cuatro minutos y 33 segundos de silencio.

A pesar de no ser inédita, la “no obra” de Cáceres generó reacciones de lo más variadas en el público, que la artista definió como “excesivas, insospechadas y hasta violentas”.

El título de la muestra, que incluye un numeral o “etiqueta”, en la jerga de las redes sociales, invita a que todos los que la vean la comenten en distintas plataformas.

La muestra ha sido calificada entonces por usuarios de la red social Twitter de “mediocre” y la artista ha sido acusada de querer buscar “publicidad barata”, mientras que otros aseguran que la exhibición es “inmejorable” y que “interpela” al espectador.

“Claramente no es una obra inocente, pero hay una indignación atípica para una pieza de arte. Es similar al enojo de un usuario que llega a la estación de subterráneo y descubre que los conductores están de huelga”, concluyó Cáceres.

Sofía Terrile – EFE

Ningún Comentario

Deja un comentario