Liberales proponen la convivencia de estudiantes y exconvictos en Amsterdam

El partido liberal holandés de centro-izquierda, D66, ha ideado un proyecto basado en la cohabitación de estudiantes con exconvictos, refugiados y ancianos, para acabar con el problema de la escasez de alojamiento estudiantil en Amsterdam.

Liberales proponen la convivencia de estudiantes y exconvictos en Amsterdam


“Los estudiantes tienen dificultades para encontrar un alojamiento a su alcance en la capital y estos colectivos necesitan que les echen una mano”, declaró a Efe el edil del D66 en el Ayuntamiento de Amsterdam, Reinier van Dantzig.

La propuesta ha surgido ante la polémica que la vivienda estudiantil ha levantado en Amsterdam en los últimos años, dado que la capital carece de habitaciones suficientes a precio asequible para responder a la demanda de los estudiantes.

De acuerdo al sindicato nacional de estudiantes LSVb, para el próximo curso Amsterdam necesitará entre 9.000 y 10.000 habitaciones extra para responder a la demanda de los universitarios.

Ante el panorama de la ciudad, muchos estudiantes han comenzado a ocupar habitaciones vacías de la residencia de ancianos San Jacobs, situada en el centro de Amsterdam.

Con su propuesta, los demócrata-liberales del D66 pretenden hacer frente a los recortes en el sistema penitenciario y solventar la escasez de viviendas disponibles para estudiantes.

No se trata de la primera iniciativa de este tipo. En la localidad holandesa de Eindhoven desde el año 2000 bajo los techos del Jongerenhuis (casa de jóvenes) conviven y comparten rutina estudiantes con refugiados.

“Aquí se ayudan unos a los otros; los estudiantes demuestran a los refugiados que son bienvenidos en su mundo y los refugiados les enseñan a los estudiantes una cultura y un origen que desconocían”, explica a Efe el responsable del centro, Sjaak Huijser.

El objetivo de la propuesta del D66 es que los estudiantes consigan un lugar “asequible” para vivir en la capital holandesa a cambio de realizar “simples” trabajos sociales con colectivos vulnerables, siempre con la asistencia de un profesional si así se precisa.

Así por ejemplo, en el caso de estudiantes que vivan con refugiados, su labor sería enseñarles la ciudad e introducirles en las tradiciones holandesas para evitar que “se sientan aislados”, explica Van Dantzig.

Cuando convivan con ancianos, los jóvenes compartirían con ellos su vivienda o ocuparían habitaciones vacías en residencias de mayores a cambio de “darles apoyo y asistencia con tareas del hogar y sobre todo evitar que se sientan solos”.

Además, debido a los recortes en el presupuesto del Ministerio de Justicia y Seguridad, 26 prisiones tendrán que cerrar sus puertas, lo que implica que el número de celdas descenderá cerca de un 13 %, según recoge el diario holandés Parool.

Para solventar este problema, el partido ha propuesto que se habiliten estas prisiones, como la de Bijlmerbajes, situada al sureste de Amsterdam, y se utilicen como alojamientos, de manera que los jóvenes que así lo deseen puedan compartirlas con exconvictos.

Según explicó Van Dantzing a Efe, el D66 tiene en mente para esta propuesta a los jóvenes del Top 1000, un grupo particular de exconvictos condenados por “pequeños crímenes que han cumplido su condena y ahora necesitan un poco de ayuda para volver a la vida normal”.

Los demócrata-liberales han basado su plan en el hostal Skejby, un proyecto similar llevado a cabo en Dinamarca, donde los estudiantes cohabitan con presos que cumplen el último tramo de su condena.

Van Dantzig espera que, al igual que ha sucedido en Dinamarca, este tipo de alojamientos ayuden a reducir también el índice de reincidencia entre los expresidiarios en Amsterdam, dijo a Efe.

El partido planea presentar una moción al Ayuntamiento de Amsterdam para que lleve a cabo una investigación sobre la vivienda compartida entre estudiantes y otros colectivos vulnerables.

“Ahora queda por comprobar la viabilidad del proyecto… Asegurar que está en línea con la legislación holandesa”, explicó el edil del D66, que es el partido con mayor representación en Amsterdam.

Van Dantzig hizo hincapié en que el proyecto es completamente voluntario.

“No quiero poner una pistola en la cabeza de un estudiante para obligarle a participar en este proyecto”, aseguró. EFE

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