Presidente de Diputados de Brasil descarta renuncia y niega represalias

Eduardo Cunha negó hoy que pueda renunciar a su cargo tras haber sido denunciado por corrupción ante la corte suprema y descartó adoptar represalias por un supuesto complot en su contra que atribuye al Gobierno.

“No hay la menor posibilidad de que no continúe al frente de la Cámara por el período para el que fui elegido presidente. Nadie va a cohibirme. No voy a renunciar al mandato para el que fui elegido por la mayoría absoluta en primera vuelta. No hay renuncia. Eso no forma parte de mi vocabulario”, afirmó Cunha en un evento organizado por sindicalistas en Sao Paulo.

El presidente de la Cámara baja respondió así a las presiones que ha recibido de algunos partidos y diputados, que están recogiendo firmas en una lista para exigir su renuncia por considerar que no puede continuar en el cargo mientras esté en la mira de la Justicia.

“Tengo condiciones, sí, de comandar la casa (la Cámara)”, agregó el cuestionado parlamentario, que recibió manifestaciones de solidaridad de dirigentes de la central Fuerza Sindical.

El presidente de los Diputados, tercero en la línea de sucesión y de quien depende la apertura de un juicio político con fines de destitución contra el jefe de Estado, negó igualmente que pueda adoptar represalias por la denuncia que sufrió.

“No voy a adoptar represalias contra quien quiera que sea. Pueden estar tranquilos. Nada alterará mi comportamiento ni mi forma de actuar. Estoy sereno”, afirmó sobre las versiones según las cuales puede aprovechar su cargo para acelerar la votación en el Congreso de proyectos de ley e iniciativas que incomodan al Gobierno.

La víspera, en un comunicado que divulgó poco después de ser denunciado formalmente, Cunha atribuyó la acusación a una represalia del Gobierno por su actuación independiente en el Congreso.

“Con seguridad, cuando se aclaren los hechos, asistiremos a la comprobación de la actuación del Gobierno en un intento de callarme y en una represalia por mi actuación política”, alegó en la nota.

Cunha y el senador y expresidente Fernando Collor de Mello fueron acusados formalmente el jueves por la Fiscalía de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero por su supuesta participación en la red de corruptelas en la petrolera estatal Petrobras.

La denuncia fue presentada ante el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima corte, debido a que ambos tienen fuero privilegiado.

Pese a integrar el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la principal fuerza aliada al Gobierno, Cunha expresó días atrás su descontento con el Ejecutivo y fijó una postura personal de oposición a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

Cunha y Collor forman parte de la lista de 50 políticos investigados junto a exaltos cargos de la Petrobras y ejecutivos de importantes constructoras como sospechosos de beneficiarse de la red de corruptelas enquistada en la petrolera, que sobrevaloraba contratos y desviaba recursos de la estatal.

“Tan sólo digo una cosa: además de ser totalmente inocente, no hay una única prueba en mi contra en toda las páginas de la denuncia que fue presentada. No hay ninguna prueba”, afirmó el presidente de los Diputados en el evento con sindicalistas.

Agregó que seguirá ejerciendo su mandato con tranquilidad y que delegará toda su defensa a los abogados. “No se preocupen con eso (con la denuncia). Mi abogado lo tratará como tiene que ser tratado y en los foros competentes”, afirmó.

Cunha insistió en que la Constitución garantiza la presunción de inocencia y que por eso nadie puede condenarlo previamente.

Recordó que la corte suprema ya aceptó una denuncia en su contra por otro hecho y terminó absuelto por unanimidad y destacó igualmente que el presidente del Senado, Renan Calheiros, también enfrenta un proceso en el máximo tribunal, lo que no le impide ejercer su mandato normalmente.

El titular de la Cámara fue acusado por el consultor empresarial Julio Camargo, que colabora con la investigación a cambio de una reducción de su futura pena, de haber recibido por lo menos 5 millones de dólares por haber intermediado en un contrato de Petrobras.

El propio Camargo confesó haber recibido un soborno de 40 millones de dólares de la surcoreana Samsung Heavy Industries, empresa que suministró navíos a la estatal.

EFE

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