Glaciares tropicales de Colombia, entre más afectados por el cambio climático

El deshielo de los glaciares son una prueba irrefutable de que el clima está cambiando y entre los glaciares tropicales, concentrados en los Andes, los más afectados son los de Colombia.

Así lo asegura en una entrevista a Efe el director del Servicio Mundial de Vigilancia de los Glaciares, Michael Zemp, quien dirigió un estudio publicado recientemente y que confirmó que el deshielo de los macizos en la primera década de este siglo batió todos los récords desde que existen observaciones directas.

“Escuchamos noticias sobre el deshielo de los glaciares una y otra vez en los últimos años, así que el objetivo del estudio fue determinar cuán extraordinarios son los cambios que sufren los glaciares a escala mundial e individualmente”, explica el científico.

Si bien la conclusión fue contundente a nivel global y demostró que los glaciares observados han perdido de media 75 centímetros de su capa de hielo anualmente, en el periodo de 2001 a 2010, no lo fue tanto por regiones.

La pérdida confirmada en el espesor del hielo es dos veces mayor a la que se observaba en los años noventa y tres veces con respecto a la década anterior.

El hielo que se derrite cada año y no se renueva es tres veces el volumen de hielo de los Alpes.

También quedó en claro que “los glaciares no reaccionaban igual en todos los lugares”.

Los más afectados son los Alpes, pero también se ven perjudicados Alaska, el noroeste de Estados Unidos e Islandia, así como los llamados glaciares tropicales, es decir aquellos que reposan en la cordillera de los Andes.

Zemp asegura que el impacto se extiende de Colombia hasta Chile y Argentina, pasando por Perú y Bolivia.

“Lugares tropicales, como en Colombia, están afectados muy severamente, han perdido mucho hielo. El problema es que están situados en las cimas de volcanes y no pueden retroceder realmente a las cimas de otras montañas más elevadas, explica el responsable del Servicio Mundial de Vigilancia de los Glaciares, que funciona bajo la égida de la Universidad de Zúrich.

La entidad que dirige Zemp patrocinó en 2014 una misión científica para inspeccionar y hacer mediciones en los glaciares de Colombia, que dieron como resultado que “la línea de nieve al final de la temporada de deshielo está ya en lo más alto de la cima, de modo que esos nevados terminarán desapareciendo si continúan así”.

“Lo que encontramos en los volcanes de Colombia es que la línea de nieve ya alcanzó la cima y que no hay más nieve que se acumula, sólo que se pierde… Todavía hay hielo permanente, pero cada vez se reduce más, hasta su completa desaparición”, alerta.

Los expertos consideran que para revertir esa tendencia tendría que haber más nieve, las temperaturas deberían bajar nuevamente o tendría que haber menos radiación, “pero ninguno de estos factores parece posible y la situación no parece nada buena”, advierte Zemp.

“Los últimos veinte años han sido tan cálidos que los glaciares no han tenido tiempo de reaccionar y recuperar su equilibrio”, explica.

Hay una amplia coincidencia entre los expertos que estudian este fenómeno en que, incluso si el cambio climático se ralentizara, lo que parece improbable, los glaciares continuarían perdiendo hielo entre diez y veinte años más, hasta llegar al tamaño que corresponde a las condiciones climáticas actuales.

En la parte más septentrional de Sudamérica, el panorama es variado.

En Chile y Argentina, “los glaciares más pequeños también están perdiendo masa” y los que están cubiertos por rocas están parcialmente protegidos del deshielo o se deshielan más lentamente”.

Pero al sur de ambos países, la anatomía de los glaciares es muy diferente y también el impacto del cambio climático sobre ellos.

“En los campos helados de la Patagonia, hay estudios que indican que, en conjunto, están perdiendo hielo, pero si se examinan los nevados de forma individual la situación es más compleja”, comenta Zemp.

En esa región, los nevados se ven influidos sobre todo “por el fenómeno de pérdida de hielo cuando la lengua del nevado entra en el agua (del mar o de un lago) y sólo en segundo lugar por el calentamiento global”.

“El glaciar Perito Moreno está estable, mientras que otros están retrocediendo dramáticamente porque a la influencia del clima en este proceso se superpone la dinámica de la nieve que entra en el agua”, precisa Zemp.

Por tanto, en la misma región puede haber a la vez un glaciar en fase de repliegue y otro que avanza.

En Perú se ve igualmente un retroceso de los glaciares, en especial de aquellos donde la línea de nieve se encuentra más abajo.

En el caso de este país, Zemp reconoció que hay poca información y que se carece de valores exactos.

EFE

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