Trece militares mueren en una nueva escalada de ataques del PKK

Al menos trece militares turcos han muerto en las últimas 24 horas en distintos atentados atribuidos al grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el sureste de Turquía, en un nueva escalada de la violencia tras la ruptura, el mes pasado, de dos años de tregua.

Este repunte de la violencia se produce en un momento de gran inestabilidad política, con un Gobierno en funciones desde las elecciones del pasado 7 de junio y con el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, apuntando a la celebración de comicios anticipados como fórmula para desbloquear la situación.

Hoy ocho uniformados -seis soldados y dos oficiales- murieron por la explosión de una bomba al paso de un convoy de vehículos militares en una carretera de la región de Sirvan, en la provincia suroriental de Siirt, indicó el Ejército en un comunicado.

Además de los fallecidos, hay un numero indeterminado de heridos, según medios locales.

Las fuerzas de seguridad han lanzado una gran operación para encontrar a los responsables de esta acción.

Asimismo, el Ejército turco informó hoy de la muerte de cuatro soldados ayer en distintos enfrentamientos con supuestos milicianos del PKK en la localidad de Lice, en la provincia de Diyarbakir, también en el sureste del país.

Otro soldado, herido en los enfrentamientos, falleció hoy en un hospital, debido a la gravedad de sus lesiones.

Desde la ruptura del alto el fuego del PKK hace casi un mes se han producido choques armados prácticamente a diario en el sureste de Turquía, donde se concentran los alrededor de 15 millones de kurdos que viven en el país.

Mientras que los guerrilleros del PKK intentan en las últimas semanas tomar algunas localidades y declararlas “autónomas”, los gobernadores de las provincias afectadas han contestado imponiendo el toque de queda en algunas zonas, lo que dificulta el acceso a la información.

El PKK ha declarado “autónomas” -fuera del control estatal- doce localidades, incluida Lice, con unos 10.000 habitantes, y Silvan, con unos 40.000 vecinos, que se encuentran bajo toque de queda.

Los guerrilleros han establecido, incluso, controles de carretera a plena luz del día en algunos puntos del sureste del país.

Cerca de medio centenar de miembros de las fuerzas de seguridad turcas han muerto por atentados y acciones del PKK en el último mes.

En el marco de otro ataque en Estambul, cometido posiblemente por un grupo armado de ultraizquierda, dos personas han sido detenidas con armas automáticas y granadas de mano, después de disparar contra una garita policial situada a la entrada del palacio Dolmabahçe, en la parte europea de la megalópolis del Bósforo.

Un policía resultó herido leve en la acción, cuyos autores fueron capturados a un kilómetro del lugar de los hechos, cerca del consulado de Alemania en Estambul.

Hasta ahora ningún grupo armado ha reivindicado el ataque, aunque varios medios apuntan a que los detenidos son militantes del marxista-leninista Frente Revolucionario de Liberación Popular (DHKP/C).

Dolmabahçe es un lugar visitado por numerosos turistas y también alberga un museo y algunas oficinas del primer ministro, Ahmet Davutoglu, que en el momento del atentado se encontraba en Ankara.

Turquía no está sólo amenazada por grupos armados kurdos y de extrema izquierda, sino también por el yihadista Estado Islámico, que llamó ayer en un vídeo a atentar en el país y a liberar Estambul de “ateos” y “peones de los cruzados”.

Las amenazas fueron vertidas en un vídeo en turco, un recordatorio de los numerosos ciudadanos de este país que se han unido a grupos yihadistas en Siria, inmersa en una sangrienta guerra civil que se ha cobrado ya unas 250.000 vidas.

El Gobierno turco ha lanzado una “doble ofensiva antiterrorista” contra el EI en Siria y los guerrilleros del PKK en el sureste de Turquía y el norte de Irak, como consecuencia de una oleada de atentados en la segunda mitad de julio.

Sin embargo, hasta ahora los ataques aéreos turcos se han centrado en la guerrilla kurda, que ha puesto fin a un alto el fuego unilateral de dos años y ha perpetrado numerosos atentados contra las fuerzas de seguridad.

Turquía está gobernada desde el pasado 7 de junio por un Ejecutivo en funciones del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), sin que se haya logrado un socio de coalición.

Erdogan apuntó hoy que Turquía se dirige hacia la celebración de elecciones anticipadas, después de fracasar las negociaciones para formar una alianza, y consideró que la cita con las urnas es la única solución al actual punto muerto institucional.

El AKP perdió su mayoría absoluta en las elecciones del 7 de junio por primera vez desde que llegó al poder en 2002, lo que le obligaba a buscar un socio de coalición.

EFE

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