Corea del Norte contraataca en la “guerra psicológica” iniciada por Seúl

El Norte contraatacó hoy en la llamada “guerra psicológica” al emitir mensajes de propaganda mediante altavoces gigantes junto a la frontera, después de que el Sur hiciera lo mismo la semana pasada en un momento de especial tensión entre ambos países.

El régimen norcoreano comenzó a emitir mensajes de propaganda en el área oriental de la Zona Desmilitarizada (DMZ) que divide a las dos Coreas, informó a Efe un portavoz del Ministerio de Defensa de Seúl, sin ofrecer más detalles.

La reanudación de esta actividad se considera una respuesta a una acción similar de Corea del Sur, que el pasado día 11 comenzó a enviar mensajes políticos al Norte con sus propios altavoces por primera vez en más de once años.

La llamada “guerra psicológica” ha sido una constante entre Norte y Sur desde la Guerra de Corea (1950-53), aunque en las últimas décadas cesó parcialmente debido a su cuestionada efectividad y a la mejora de las relaciones entre ambos países en varias fases desde que comenzara el siglo XXI.

De hecho, en 2004 firmaron un acuerdo para poner fin a esta práctica y los altavoces habían dejado de sonar hasta ahora.

En el caso de Corea del Sur, sus mensajes diversos hacia el Norte van desde la propaganda a favor de la democracia hasta noticias internacionales o denuncias de las violaciones de derechos humanos de Pyongyang.

Seúl reanudó esta actividad en represalia por las minas que explotaron el pasado día 4 en la parte sur de la DMZ y mutilaron a dos soldados surcoreanos.

Tras una investigación, el Gobierno concluyó que las minas fueron colocadas por efectivos militares de Corea del Norte que, sin ser vistos, se habrían internado unos 440 metros en territorio surcoreano en los días anteriores.

Corea del Norte ha negado su implicación en este suceso, que ha creado un ambiente de tensión militar en los últimos días entre las dos Coreas.

Norte y Sur siguen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea (1950-1953), que concluyó con un armisticio nunca reemplazado por un tratado de paz.

EFE

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