Empresarios exigen “seguridad jurídica” en hidrovía

Los empresarios de Paraguay, Uruguay y Bolivia, países de la cuenca del Río de la Plata, exigen medidas que brinden “seguridad jurídica” para la utilización de la hidrovía Paraná-Paraguay, a través de la cual exportan buena parte de su producción, indicó hoy a Efe el excanciller uruguayo Sergio Abreu.

Abreu, ministro de Exteriores de 1993 a 1995, participó esta tarde en una conferencia sobre la ruta logística en la que los empresarios de la región dieron su visión “desde el punto de vista de las inversiones y los riesgos” que implica su utilización.

El excanciller precisó que la región necesita adoptar “una estructura, una estrategia en común” y no medidas unilaterales que afecten la “credibilidad” de los países, con efectos en los costos, en cumplimiento con tratados internacionales suscritos para la creación de la hidrovía.

Esta vía fluvial, conformada por los ríos Paraguay, Paraná y de la Plata, comienza en el Puerto de Cáceres (Brasil) y recorre una extensión de 3.442 kilómetros hasta el puerto de Nueva Palmira (Uruguay).

Para los emprendedores, la hidrovía es un tema “fundamental” para asegurar la “conectividad” de la región, dijo por su parte Ricardo Scaglia, vicepresidente de URUPABOL Empresarial, el grupo que organizó la conferencia, que nuclea a representantes del sector en Uruguay, Paraguay y Bolivia.

URUPABOL, un “foro de discusión” creado en Asunción en 2014, tiene como objetivo plantear “los problemas y las soluciones” no solo desde una perspectiva comercial, sino también “jurídica y política”, indicó Scaglia.

En concreto, los empresarios de la región buscan avances en la navegabilidad de la hidrovía durante las 24 horas del día, el balizamiento y el dragado de los cauces, precisó Abreu.

A modo de ejemplo, citó la flota de barcazas de Paraguay, la tercera a nivel mundial, que precisa un marco jurídico seguro para poder desplazarse por los ríos Paraná y Paraguay sin trabas comerciales.

La mencionada hidrovía es la mayor arteria de comunicación fluvial y de transporte para Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay, y permite a estas dos últimas naciones, sin salida al mar, una vía de acceso al Océano Atlántico para colocar sus productos.

Nueva Palmira procesa 10 millones de toneladas de carga de subida y bajada al año, y por allí pasa casi toda la exportación de granos y granel de Uruguay, Bolivia y Paraguay, indicó Abreu.

EFE

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