Aplastante mayoría azulgrana en el estadio del Dinamo Tiflis

Los aficionados del Barcelona son la aplastante mayoría en el estadio del Dinamo Tiflis, escenario esta noche de la final de la Supercopa de Europa, aunque apenas unos pocos cientos de seguidores han venido a arropar al campeón de Europa desde Cataluña.

Aplastante mayoría azulgrana en el estadio del Dinamo Tiflis


“El Barcelona ganará 3-1 con goles de Messi, Suárez e Iniesta”, es el pronóstico más repetido por los aficionados congregados en las inmediaciones del estadio con capacidad para casi 55.000 espectadores.

Banderas, escudos y gorros azulgranas, cánticos de “campeones, campeones”, “Messi, Messi” y “visca el Barca, visca Cataluña” son el colorido que llena las calles aledañas al estadio un par de horas antes del pitido inicial.

Paradójicamente, los más ruidosos no son los aficionados georgianos, que recibieron 24.000 entradas de la UEFA, sino los venidos desde todos los rincones del planeta fútbol sin escatimar gastos.

Los más animosos eran los venidos de Irak, tanto los árabes como los kurdos, que aprovecharon la ocasión para expresar sus aspiraciones políticas de liberación del Kurdistán.

Atrajeron la atención de periodistas y seguidores locales con su alegría, bailes, canciones y su pasión desmedida por los colores azulgranas.

Incluso tuvieron un recuerdo para el mayor rival del Barcelona, el Real Madrid, campeón de la Supercopa la pasada temporada, al que animaron a saludar el campeón con la famosa frase altisonante que se dedican las dos aficiones más numerosas del fútbol español.

Los iraníes, país cuya frontera se encuentra a unos pocos cientos de kilómetros, también aprovecharon la ocasión para viajar a Tiflis y animar a su equipo favorito.

Entre ellos había no pocas mujeres persas ataviadas con la camiseta de Messi y Neymar, y que se pintaron en el rostro el escudo del Barca.

Sabido es que el Barcelona y Messi cuentan con infinidad de seguidores en China, por lo que tampoco se ausentaron los aficionados venidos del gigante asiático y también de Hong Kong.

Tampoco faltaban las banderas y camisetas argentinas con el número 10 de Messi, que nombre más coreado por los aficionados, que esperan que la estrella de la albiceleste les deleite con uno de sus mejores partidos.

Aunque menos numerosas, las camisetas de España, campeona mundial y doble campeona de Europa, también se veían por doquier en un claro homenaje a la segunda final puramente española consecutiva de la Supercopa de Europa.

En cambio, apenas se oían algunos tímidos gritos de “Sevilla, Sevilla”, aunque, según la prensa, más de medio millar de aficionados andaluces se encuentran en la capital georgiana.

Por supuesto, también eran mayoritarias las banderas georgianas con la cruz de San Jorge, ya que para este país del Cáucaso la final de la Supercopa de Europa es el hito más importante de su historia deportiva en la que va de siglo.

Las medidas de seguridad son especialmente estrictas en esta ocasión, ya que los aficionados georgianos tienen por hábito saltar al campo durante los partidos.

Todos en Tiflis recuerdan el partido de clasificación para la Eurocopa entre Georgia y Alemania (1995), que tuvo que ser interrumpido en varias ocasiones, ya que los espontáneos saltaron varias veces al campo para abrazar a los futbolistas teutones.

Aunque el partido comienza a las 22:45 hora local, los termómetros marcan más de 30 grados, por lo que los jugadores tendrán que consumir mucho líquido si quieren llegar enteros al final del partido.

Mientras esperan el inicio del partido, los aficionados se divierten con los gigantescos saltamontes que vuelan libremente por las abarrotadas gradas.

Invitados de excepción al partido son el seleccionador español, Vicente del Bosque, y el presidente de la UEFA, Michel Platini. EFE

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