La presa de la discordia entre Etiopía, Egipto y Sudán

Metro a metro, la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD, en inglés) avanza su construcción sobre el Nilo Azul. En 2017, el que será el mayor proyecto hidroeléctrico africano estará terminado y ofrecerá 6.000 megavatios de energía, pero el proyecto tiene dos grandes detractores: Egipto y Sudán.

La presa de la discordia entre Etiopía, Egipto y Sudán

La GERD, cuyas obras comenzaron en 2011, será la mayor obra hidráulica a lo largo del legendario río, y tanto Egipto como Sudán temen que su suministro de agua quede resentido.

El Cairo se ha opuesto siempre (amenazando incluso con una guerra a Etiopía) al levantamiento de la presa en el Nilo Azul, afluente del Nilo, ya que el país depende casi enteramente de ese caudal, ya de por sí insuficiente.

Sin embargo, los tres países firmaron a mediados de este año en Jartum un preacuerdo que ofrece un tibio apoyo internacional a la construcción de la GERD, actualmente al 40 %, tras la promesa de Etiopía de que los recursos hídricos de ambos países no se verán comprometidos.

A 850 kilómetros al noroeste de Adis Abeba, y a menos de 40 kilómetros antes de que el Nilo Azul entre en Sudán, la GERD avanza en su construcción y, según el director del proyecto, Simegnew Bekele, podrá empezar a producir energía en 2016.

La estructura en forma de arco, de 5 kilómetros de ancho y 50 metros de alto, que contendrá el agua para formar un depósito de 76 millones de metros cúbicos, empieza a tomar forma entre las ásperas montañas etíopes.

Hasta ahora, se han levantado 45 de los 145 metros de altura que alcanzará la presa principal cuando sea completada, un logro previsto para 2017.

Esta estructura alojará 16 unidades generadoras eléctricas, turbinas y aliviaderos.

En los últimos diez años, Etiopía ha construido una serie de grandes represas para tratar de resolver su déficit energético y convertirse también en potencia regional: actualmente exporta energía a Yibuti, Kenia y Sudán.

Entre 2008 y 2012, Etiopía ha generado un 230 % más de energía, sin embargo, sólo uno de cada tres etíopes tiene acceso al suministro eléctrico.

Con la gran presa, Etiopía espera potenciar su energía hidroeléctrica y exportar a otros países como Sudáfrica o incluso España.

“Etiopía es un país de notable desarrollo hidroeléctrico a nivel mundial, y la GERD es un monumento para los etíopes”, afirmó Bekele a varios periodistas durante una visita a la presa.

Tras años de discusiones, Etiopía parece alcanzar este hito a partir del acuerdo preliminar con Egipto y Sudán.

Bajo el preacuerdo, considerado “un gran avance” frente a la anterior tensión regional, Etiopía proporcionará a Egipto una parte de la electricidad que genere la GERD, y ha prometido que el proyecto “no perjudicará los intereses de los otros estados involucrados”.

El río Nilo, uno de los más largos del mundo con más de 6.800 kilómetros, es también uno de los más polémicos, con casi una docena de países en África oriental que compiten por el control de sus aguas.

Egipto reclama un derecho histórico por los acuerdos -de época colonial- que le que le concedía, junto a Sudán, la explotación del caudal del Nilo.

Etiopía, con importantes proyectos sobre los recursos hídricos del Nilo Azul y otros afluentes, señaló que no honraría acuerdos coloniales de los que no fue parte.

Según el Gobierno etíope, el control que proporcionará la presa evitará a Sudán las inundaciones durante la época de lluvias y la escasez durante la época seca.

Este último acuerdo no resuelve todas las dudas sobre el tablero del Nilo (Etiopía planea la construcción de tres nuevas presas en otros afluentes), pero ha sido un importante paso adelante para la cooperación en la región.

Omer Redi – EFE

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