La música y el teatro toman las calles de Edimburgo

Edimburgo se convierte un verano más a partir de hoy en un gran escenario en el que actores, músicos y aristas toman calles y teatros para celebrar los diversos festivales que organiza de forma simultánea la capital escocesa.

El Festival Internacional de Edimburgo (FIE), un evento de corte clásico que se inició en 1947 como celebración del fin de la Segunda Guerra Mundial, coincide por primera vez en casi dos décadas con las fechas del alternativo Fridge.

La versión independiente del FIE nació el mismo año como respuesta a un programa que algunos consideraban demasiado elitista. Ambos se han celebrado desde entonces de forma paralela, si bien Fridge comenzaba una semana antes desde hace casi dos décadas.

En esta ocasión, han decidido unir fuerzas y coordinar sus fechas, del 7 al 31 de agosto, una estrategia que ha servido para mejorar hasta el momento la venta de entradas respecto a otras ediciones.

La actriz francesa Juliette Binoche, que interpretará “Antígona”, el dramaturgo canadiense Robert Lepage, que estrena en Europa “887”, y la compañía del Teatro Nacional de Escocia, que presenta el espectáculo “Dragon”, son algunas de la propuestas del FIE, que arrastra desde su creación la etiqueta de festival “oficial” de Edimburgo.

En su primera edición, que se concibió como un gesto de renovación y reconciliación con el resto de Europa tras la devastación de la guerra, reunió en Escocia a compañías como la Glyndebourne Opera, The Hallé Orquesta y el ballet Sadler’s Wells.

Ese mismo verano, ocho compañías que no habían sido invitadas al evento decidieron acudir igualmente a Edimburgo con sus propuestas, entre ellas la Glasgow Unity Theatre, una agrupación radical con vocación política, y el Teatro de Manchester de Marionetas.

Todas ellas se unieron para actuar en cuatro recintos que no estaban ocupados por el Festival Internacional, lo que dio origen de forma oficiosa al actual Fringe, que con sus propuestas de teatro y música en la calle en ocasiones llega a eclipsar al FIE.

Se sigue manteniendo intacta desde hace más de medio siglo la principal diferencia entre ambos: el Festival Internacional de Edimburgo dedica un alto presupuesto a invitar a artistas seleccionados por su director, mientras que el Fridge da cabida a cualquier persona o compañía que pueda sufragar el viaje a la ciudad para actuar, sin mayores filtros.

En los últimos años, el tipo de espectáculos que se presentan en el certamen ha comenzado a virar hacia la comedia, que en esta edición representa el 34 % de la programación.

Las propuestas teatrales representan el 27 % del cartel, mientras que también tiene protagonismo la música (14 %), los espectáculos infantiles (5 %) y el cabaré (4 %).

Entre las eclécticas propuestas del Fringe destacan este año la sátira “Sex”, de Alex Horne; la comedia contemporánea “Redundancy”, del grupo Daphne, y el monólogo titulado “Taylor Swift” de Nish Kumar, un habitual del Soho londinense.

La efervescente vida cultural en Edimburgo durante agosto no se acaba con los dos festivales originales.

De forma paralela, la capital escocesa organiza eventos tan dispares como el Military Tatto, un festival de conciertos y desfiles militares que se remonta a 1950 y reúne cada año a más de 200.000 personas.

El Festival de Jazz y Blues de Edimburgo, fundado en 1980, se trasladó a julio en 2011 para tratar de descongestionar los escenarios de la ciudad, casi sin espacio durante agosto, pero el Festival de Arte (EAF) sigue llenando las calles de obras contemporáneas durante todo el mes y el Festival Internacional del Libro (EIBF) se celebra las dos últimas semanas de agosto.

EFE

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