Apoyo a Rousseff disminuye y el laborismo se aleja

Los dos partidos laboristas de Brasil abandonaron hoy la base que apoya a Dilma Rousseff en el Congreso y un sondeo ratificó que el apoyo a la mandataria ha caído al 8 %, lo cual atiza una crisis política ya agudizada por la corrupción en Petrobras.

La decisión anunciada por el Partido Laborista Brasileño (PTB) y el Partido Democrático Laborista (PDT) se limita por ahora a los grupos de ambas formaciones en la Cámara de Diputados y se desconoce si será seguida por sus representantes en el Senado.

Sin embargo, en ambos casos se aclaró que se trata de un “primer paso” que pudiera llevar a una ruptura mayor de dos partidos que tienen igual número de cargos en el gabinete de Rousseff.

El PTB ocupa el estratégico Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior con Armando Monteiro, mientras que el PDT controla el Ministerio de Trabajo, que dirige Manoel Dias.

Entre ambos partidos suman un total de 46 diputados, que suponen casi el 10 % de los 513 miembros de la Cámara.

El diputado André Figueiredo, jefe del grupo del PDT, dijo que “la gota que rebasó el vaso” fueron las críticas que el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) hizo a esa formación, después de que votó en contra de algunas medidas de ajuste fiscal propuestas por el Gobierno.

“Nos llamaron traidores y eso es inaceptable”, apuntó Figueiredo, quien explicó que la decisión se limita “por ahora” a la cámara baja, aunque pudiera ser respaldada por el grupo del PDT en el Senado. “Naturalmente, se pueden dar otros pasos”, declaró.

La explicación del PTB fue similar y la dio el jefe del partido en la Cámara de Diputados, Jovair Arantes. “A partir de este momento, el grupo de diputados del PTB decide asumir una posición de independencia con relación a las votaciones y se reserva el derecho de votar y opinar como quiera”, manifestó.

Ambos partidos justificaron el paso al costado en sus diferencias con relación al impopular ajuste que ha propuesto el Gobierno en su intento de enderezar las maltrechas cuentas públicas.

Esas medidas han implicado un fuerte recorte del gasto público previsto para este año y un aumento de la recaudación fiscal por la vía tributaria, que han sido mal recibidos por la sociedad y han agravado el malestar generado por el colosal escándalo de corrupción en la empresa estatal Petrobras.

La austeridad impuesta por el Ejecutivo ha enfriado la economía, que ha parado en seco y, según previsiones oficiales, se contraerá este año un 1,5 %, aunque los analistas privados elevan esa tasa a casi un 2 %.

El mal humor de los brasileños fue reflejado hoy en un sondeo de la firma Datafolha, según el cual la aprobación de Rousseff ha caído al 8 %, al tiempo que el índice de rechazo ha escalado al 71 %.

La encuesta de Datafolha confirmó la tendencia reflejada en un sondeo de la firma MDA, que hace quince días situó el apoyo a la mandataria en un 7,7 %.

Según ambos sondeos, las raíces del descontento son la delicada situación económica y las corruptelas en Petrobras, que salpican a directivos de una veintena de grandes empresas privadas y a medio centenar de políticos, en su mayoría de la coalición oficialista.

El deterioro económico y político ha llevado a algunos sectores minoritarios de la oposición a exigir la apertura de un juicio con miras a la destitución de Rousseff, aunque esa demanda aún no ha encontrado respaldo en el Parlamento.

Sin embargo, la posibilidad de ese juicio es asunto de cada día en la prensa local y Datafolha preguntó al respecto en la encuesta divulgada hoy, para la cual entrevistó a 3.358 electores de 201 municipios del país.

Según el sondeo, un 65 % se mostró a favor del juicio político y otro 38 % dijo creer que Rousseff no llegará al fin de su mandato, previsto para 2018.

En ese extremo el cargo de Rousseff debería ser asumido por el vicepresidente Michel Temer, quien este miércoles hizo un llamado a la “unidad” del país.

“No tengo dudas de que la situación es grave. Hay una crisis política y hay una crisis económica que deben ser ajustadas”, dijo Temer, quien apuntó que “es preciso que alguien tenga la capacidad definitiva de reunificar y reunir a todos”, a fin de evitar que “el país entre en una crisis más desagradable”.

EFE

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