El Consenso: oportunidades y desafíos para el futuro

Entre el 13 y el 16 de julio se desarrolló la Tercera Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo (FdD) en Addis Abeba, Etiopía. Esta conferencia fue un seguimiento de la primera realizada en Monterrey en 2002, cuyo resultado fue recogido en el ‘Consenso de Monterrey.

Este documento que definió seis medidas principales para el financiamiento del desarrollo que deben estar en el centro de la agenda de desarrollo sostenible:

  1. La movilización de recursos financieros nacionales para el desarrollo.
  2. La movilización de recursos internacionales para el desarrollo.
  3. La inversión extranjera directa y otras corrientes de capitales privados.
  4. El comercio internacional.
  5. El aumento de la cooperación financiera y técnica internacional para el desarrollo.
  6. La deuda externa.

Además incluyó un sétimo apartado sobre cuestiones sistémicas: fomento de la coherencia y cohesión de los sistemas monetarios, financieros y comerciales internacionales en apoyo del desarrollo.

La segunda conferencia sobre FpD que se celebró en Doha en 2008 agregó un capítulo sobre nuevos desafíos y temas emergentes, que aborda los impactos de la crisis financiera y el cambio climático, entre otros aspectos.

En 2009 la Asamblea General de las Naciones Unidas organizó una conferencia sobre la crisis económica y financiera mundial y sus impactos sobre el desarrollo. Esta fue la única conferencia que respondió a los impactos de la crisis financiera mundial en los países en desarrollo, estableciendo un importante plan para abordar las fallas sistémicas del sistema financiero mundial.

La Conferencia de Addis Abeba es particularmente importante para el mundo considerando los riesgos y las oportunidades que la globalización ha impulsado. Entre los primeros resaltan los riesgos financieros cuyas consecuencias principales son las crisis y los flujos ilícitos.

Entre las oportunidades se encuentran los acuerdos compartidos a nivel mundial sobre metas del desarrollo, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados en el año 2000 y los próximos Objetivos de Desarrollo Sustentables (ODS) a ser aprobados por la comunidad internacional en septiembre del presente año. Los nuevos ODS tienen como marco de referencia los consensos de Monterrey y de Doha y el Acuerdo para la Acción de Addis Abeba (AAAA).

El documento final del Acuerdo de Acción aprobado en Addis Abeba aprobados no resulta auspicioso para los países en desarrollo, pues representa más bien los intereses de los países ticos y de las corporaciones internacionales. Las posturas de la mayoría de las delegaciones oficiales de los países que componen el G 77 más China pusieron en evidencia la distancia existente entre las aspiraciones de estos países y el resultado final.

Asimismo, tres días antes, en el marco de esta misma Conferencia se reunieron el Foro de Mujeres y el Foro de la Sociedad Civil para analizar el último borrador del Acuerdo cuyo proceso de negociación se inició meses atrás en el seno de las Naciones Unidas.

 

A continuación se presentan las principales críticas al documento derivadas de ambos foros y que reúnen, en parte, el posicionamiento de muchos de los países reunidos en el G77 más China. Las mujeres como instrumento del crecimiento y la eficiencia económica y no como titulares de derechos.

Excesivo optimismo puesto en el rol de las finanzas privadas para el logro de objetivos sociales y económicos y la consecuente pérdida del rol del Estado. El peso otorgado a las Alianzas Público-Privadas (APP) como mecanismo de financiamiento niega la evidencia empírica existente acerca de los resultados positivos que se han obtenido en el mundo y de los múltiples riesgos que conlleva.

La política tributaria internacional permanece en poder de pocos países desarrollados. Los datos muestran que las corporaciones multinacionales eluden grandes sumas de dinero en los países en desarrollo, privándoles de recursos genuinos para su desarrollo.

El AAAA no incluye el establecimiento de un órgano tributario intergubernamental, transparente, responsable, con recursos suficientes y de composición universal, que lleve adelante las deliberaciones globales sobre cooperación tributaria internacional, solicitado por los países en desarrollo.

No se acordaron medidas concretas para mejorar la justicia y equidad tributaria, dada la estructura impositiva de la mayoría de los países en desarrollo sustentada en impuestos indirectos.

Tendencia de los actuales donantes a eludir su responsabilidad en materia de financiamiento internacional. El AAAA pone un excesivo peso en la cooperación Sur-Sur como mecanismo que reemplaza la Ayuda Oficial para el Desarrollo, en lugar de asumir este rol como complementario. Por otro lado, el Acuerdo no es claro en separar el financiamiento del desarrollo del financiamiento asociado al cambio climático.

No se observa un examen crítico de la contribución al desarrollo del sistema multilateral de comercio. Por lo tanto, no se incorporan medidas que permitan cambiar los patrones de comercio dependientes de los “commodities”, reducir los subsidios agrícolas de los países desarrollados, eliminar las cláusulas de resolución de controversias inversor-Estado y llevar a cabo evaluaciones de impacto sobre los derechos humanos.

Varios países y la sociedad civil solicitaron el fortalecimiento del papel de la UNCTAD para garantizar un tratamiento integrado y basado en los derechos humanos del comercio y las cuestiones relacionadas entre sí en finanzas, tecnología, inversión y desarrollo sostenible.

Tercera Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo

Tercera Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo

Los avances normativos que han tenido lugar en las Naciones Unidas sobre el tratamiento de la deuda soberana fueron ignorados. El Acuerdo no incluye un compromiso constructivo para crear una nueva institución de reestructuración de la deuda en un marco jurídico multilateral ni un mecanismo internacional amplio e independiente de acreedores y deudores, a fin de revisar todas las deudas con parámetros de legitimidad y sostenibilidad de la deuda, con la plena participación de la población del país involucrado.

No hay un mandato claro para fortalecer el rol de las Naciones Unidas en las reformas de los sistemas económicos y financieros mundiales, basadas en los derechos humanos y a favor del desarrollo. No hay medidas claras para garantizar una mayor coherencia entre las finanzas, el comercio y las reglas monetarias, por un lado, y el marco de los derechos humanos y los resultados de las conferencias internacionales de la década de 1990 por el otro.

No hay un compromiso claro con la transparencia y la rendición de cuentas en el seguimiento de la Agenda de Acción de Addis Abeba.

Todos estos temas son particularmente relevantes para el Paraguay teniendo en cuenta que se ubica entre los países con mayor elusión de impuestos por empresas trasnacionales y mayor inequidad tributaria, que se encuentra en un proceso inicial de implementación de Alianzas Público-Privadas en un marco de fuertes debilidades en la gestión del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial, poderes clave para garantizar la supremacía del interés público por encima de la rentabilidad empresarial.

Tercera Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo

Tercera Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo

Cabe señalar que el documento AAAA incluye, sin embargo, el impulso al sistema de protección social, objetivo en el que Paraguay enfrenta grandes desafíos debido a la inexistencia de una política de protección social que pueda integrar los diferentes programas implementados y ampliar la cobertura de una mayoría de la población que sufre altos niveles de vulnerabilidad.

Esta entrega es parte de una serie de artículos que durante el resto del año tratará acerca de los temas relevantes para el país que están siendo discutidos a nivel mundial. Este debate es necesario en el ámbito nacional porque el Paraguay no puede participar con posiciones tibias en el seno de las Naciones Unidas.

Si bien los resultados de la Conferencia de Addis Abeba ponen en cuestionamiento la legitimidad de las Naciones Unidas para garantizar que los intereses de los países en desarrollo estén debidamente atendidos, también es cierto que ella es la instancia donde todos los países, incluyendo el Paraguay, participan con voz y voto, con el mismo nivel de representatividad que los países de mayor tamaño económico o poblacional.

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