Cuyabia, depredación criminal de un territorio ancestral

A inicios del mes de junio, Ayoreos atetabiegosode de la comunidad Cuyabia del departamento de Boquerón constataron deforestación y trabajos de alambre dentro de su territorio. Un periodista de Ñanduti Digital fue al lugar y recorrió la propiedad en compañía de los líderes Unine Cutamorajna y Nicolás Etacores. ¿Qué vió? Un crimen a plena luz del día.

Cuyabia, depredación criminal de un territorio ancestral

La historia es la siguiente: actualmente, las firmas ganaderas “Los Lazos” (propiedad de una familia Argentina) y “Agrogandera Santa Rita” (del brasilero Mario Bosh) se encuentran en plena tarea de alambre con importante cantidad de obreros (en su mayoría con contrato verbal) que fueron llevados al Chaco desde la región oriental, más precisamente de los departamentos de Concepción, San Pedro y Guaira.

Además de la tala de palosantos para postes y la deforestación del territorio ancestral de los Ayoreos atetabiegosode, las empresas han abierto varias picadas y desmontado con topadoras bloques de 100 hectáreas, dejando sin vida a una gran variedad de animales silvestres, leones, pumas, tigres, venados, jabalíes y poniendo en peligro  la presencia de los Ayoreos aislados por propia voluntad que hacen del medioambiente en el que viven su cultura.

A pesar de las numerosas denuncias hechas por los pobladores de la comunidad ni Armín Echeguren, ni Andrés Eduardo Arriola (ambos fiscales de la zona) tomaron acciones para frenar la invasión del territorio Ayoreo atetabiegosode.

 

Empresarios agroganaderos marcan territorio sin ningún tipo de control.

Empresarios agroganaderos marcan territorio sin ningún tipo de control.

Las tierras invadidas se localizan en el extremo norte del núcleo del Patrimonio Ayoreo atetabiegosode, superficie que integra la Reserva de Biosfera Chaco Paraguay.  El lugar es uno de los últimos remanentes de bosques en el Alto Paraguay, área donde viven grupos de Ayoreos en aislamiento.

En el recorrido que hicimos con el líder Cuyabia, Unine Cutamorajna, Nicolas Etacores y otros miembros de la comunidad, pudimos observar dos cachorros de leones que jugaban sin advertir nuestra presencia y fuimos testigo de la cacería tradicional de un  venado en menos de dos minutos.

“En la comunidad todo se comparte, esta cacería se comparte con todos, al llegar cocinamos un rico guiso de venado”, comentaba con una sonrisa, tipica de la cultura Ayoreo el joven cazador.

Cuando ya el sol se escondía, la  comitiva que visitaba Cuyabia decide partir de vuelta para Asunción. Ya de regreso tuvimos la sorpresa de cruzarnos con dos pumas que atravesaban el camino a pocos kilómetros de la comunidad y un león que parecía no tener apuro en cruzar la ruta, ajeno el fin del mundo, de su mundo, que se aproxima impune.

/Por Rufo Diana, enviado especial de Nanduti.com.py a Cuyabia

 

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