La India ejecuta primer reo en dos años

Yakub Memon, condenado a muerte por los atentados que en 1993 causaron 257 muertos en la ciudad occidental de Bombay, fue ejecutado hoy en la primera aplicación de la pena de muerte desde 2013, una sentencia que no detuvieron las voces en contra ni la controversia del caso.

Memon, que hoy cumplía 54 años, fue ahorcado a primera hora de la mañana en el presidio de Nagpur, en el estado de Maharashtra (cuya capital es Bombay), después de que varias instancias rechazaran sus apelaciones contra la condena, la última de ellas horas antes de la ejecución.

En un último intento por evitar la ejecución, los abogados de Memon solicitaron anoche al Tribunal Supremo de la India que la detuviera porque según la norma, como la máxima instancia judicial india rechazó ayer su apelación, la pena capital debía ser pospuesta durante al menos “14 días”, algo que los jueces desestimaron.

“Paralizar la orden de ejecución sería una farsa para la justicia. La apelación es denegada”, aseguró el juez Dipak Misra, al considerar que ya habían proporcionado a los abogados “numerosas oportunidades” para defender al acusado.

El Supremo indio ya negó el 21 de julio otra apelación del preso.

Memon, el único condenado a muerte por los ataques al que se le mantuvo la pena, ya había visto rechazadas anteriormente su súplica al gobernador del estado de Maharastra, C. Vidyasagar Rao, y la petición de indulto al presidente indio, Pranab Mukherjee.

En los últimos días se habían sucedido peticiones para detener la ejecución de Memon, recordando las circunstancias de su juicio, en el que fue declarado culpable pese a regresar voluntario al país tras los atentados para someterse a la justicia y haber aportado pruebas que incriminaban a su hermano Tiger.

Tiger Memon está considerado uno de los dos artífices de los atentados y está en paradero desconocido.

“Capturen a Tiger, cuélguenlo a él. Muestren a él, no a su hermano. Un hombre inocente muerto es matar a la Humanidad”, indicó el domingo en su cuenta oficial de Twitter la superestrella de Bollywood Salman Khan, desatando la polémica en todo el país.

Khan se vio posteriormente obligado a rectificar ante la presión de miles de personas, incluido su padre, que criticaron sus comentarios.

Las peticiones contra la ejecución de Memon se extendieron incluso a una petición pública firmada por exmagistrados de la Corte Suprema, parlamentarios, académicos y otras figuras públicas.

Nada de eso detuvo la ejecución.

“Esta mañana el Gobierno indio mató a un hombre a sangre fría para mostrar que está en contra del asesinato (…) Esta ejecución no traerá justicia por las bombas de 1993. Es una manera errónea de prevenir el terrorismo”, sentenció en un comunicado Aakar Patel, director en la India de la organización Amnistía Internacional.

Por su parte, una activista india del organismo pro derechos humanos Human Rights Watch, Jayshree Bajoria, expresó en un artículo su negativa a la ejecución, un acto que calificó de “cruel, inhumano y degradante”, y pidió a las autoridades locales que den un paso adelante y pongan “fin” a la pena de muerte en el país.

Por contra, portavoces del partido BJP, del primer ministro indio Narendra Modi y que también gobierna Maharashtra, expresaron su satisfacción a través de las redes sociales de que con el ahorcamiento de Memom se había hecho “justicia”.

La de Memon es la primera ejecución en el país desde febrero de 2013, cuando las autoridades ahorcaron a Mohamed Afzal Guru, un frutero condenado por complicidad en un ataque al Parlamento indio en 2001.

El 12 de marzo de 1993, 257 personas murieron y 713 resultaron heridas en 13 explosiones en cadena que golpearon la Bolsa, mercados y cines de Bombay, capital financiera de la India.

Los ataques se consideraron una venganza de los musulmanes por las más de 3.000 personas que fallecieron en enfrentamientos con hindúes tras la destrucción de la mezquita Babri en 1992, en el occidental estado de Gujarat.

En 2007, un tribunal encontró culpables de los ataques a un centenar de personas, de las que doce fueron condenadas a la pena capital, aunque seis años más tarde las penas de una decena de ellos fueron conmutadas por cadena perpetua.
EFE

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