Muere líder paquistaní autor de matanzas contra minorías

Malik Ishaq, líder del grupo insurgente suní Lashkar-e-Jhangvi (LeJ), que ha reivindicado varias matanzas contra minorías en Pakistán, murió hoy en el este paquistaní en un tiroteo entre la Policía y miembros de su organización, que intentaban liberarlo tras su arresto la semana pasada.

El enfrentamiento, en el que murieron otros 11 insurgentes y dos hijos de Ishaq que también habían sido arrestados, tuvo lugar esta madrugada en las cercanías de la ciudad de Muzaffargarh, en la provincia de Punjab, dijo a Efe un portavoz policial, Adnan Shahzad.

Según el portavoz, el líder y fundador del LeJ y sus dos hijos acompañaban a la Policía al lugar donde supuestamente tenían oculto un cargamento de armas, cuando de repente sufrieron una emboscada.

“Los insurgentes atacaron a las fuerzas de seguridad y lograron liberar a Ishaq y a sus hijos. Entonces la Policía contraatacó y mató a 14 insurgentes”, incluidos el jefe del LeJ y sus vástagos, afirmó Shahzad.

Al menos seis policías resultaron heridos en el tiroteo y fueron trasladados al hospital central de Muzaffargarh, donde se realizará la autopsia a los cadáveres del líder del LeJ y a sus hijos antes de ser entregados a sus familias, aclaró el portavoz.

Esta era la tercera vez que era arrestado Ishaq, tras sus detenciones en 1997 y 2013.

En 2013 fue detenido tras una serie de atentados del LeJ contra la minoría musulmana chií en la localidad de Quetta, en el oeste paquistaní, que causaron cerca de 200 muertos, según el diario local Dawn.

El LeJ también reivindicó en junio de ese mismo año el ataque a una universidad femenina y a un hospital en Quetta en el que murieron medio centenar de personas

Los atentados de carácter sectario en Pakistán, en especial contra la minoría chií, que representa un 20 % de la población del país, se han incrementado en los últimos años en medio del recrudecimiento general de la violencia terrorista desde finales de 2012.

La organización estadounidense pro derechos humanos HRW denunció el pasado enero en su informe anual que la violencia sectaria en Pakistán, sobre todo contra los chiís, sigue siendo “muy alta”, con al menos 750 muertos entre septiembre de 2013 y septiembre de 2014.

HRW se refirió expresamente al LeJ y denunció que “el Gobierno ha fallado a la hora de perseguir y arrestar a los sospechosos, en parte debido a la simpatía hacia el grupo que sienten las fuerzas de seguridad” paquistaníes.

EFE

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