Paraguay, Mercosur y las asimetrías

El Mercosur ha decidido extender por 10 años más los beneficios del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) que reciben los países socios y principalmente los pequeños. Es un reconocimiento a un instrumento que ayuda a reducir las asimetrías estructurales dentro del bloque.

También se ha logrado extender por diez años la vigencia de estos fondos, cuyo beneficiario principal es Paraguay con el 48% de los montos anuales. Paraguay, como principal país beneficiario deberá encarar esta segunda etapa del Focem con mayor seriedad que la primera y no dejar fondos sin ejecutar por falta de proyectos.

La agenda de profundización de la integración del Mercosur se encuentra estancada desde inicios del 2012 cuando la Argentina decidía no acompañar el comienzo del proceso de la eliminación del doble cobro arancelario para avanzar hacia el territorio aduanero común.

A esta negativa de Argentina, se sumó la suspensión de Paraguay del Mercosur, por más de un año, y la entrada forzada de Venezuela al bloque, todo lo cual provocó un problema político adicional. Las agendas de las cumbres del Mercosur se convirtieron en meras formalidades y sin ninguna decisión importante, a excepción de la iniciación de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

En la recientemente culminada Cumbre de Brasilia se adoptaron algunas medidas de la agenda interna, como las extensiones de los plazos de las excepciones al arancel externo común para cada uno de los países. Pero quizás lo más interesante de las decisiones de la reciente cumbre ha tenido que ver con el reconocimiento de las asimetrías. En este sentido, Paraguay ha logrado que se extienda la preferencia otorgada para la aplicación del régimen de origen en la elaboración de productos a ser exportados a sus socios del Mercosur.

Qué hemos hecho con el Focem

Creado en el año 2005, por un plazo de 10 años, el Focem se ha convertido en el ‘buque insignia del Paraguay en el Mercosur’, según lo afirmara en su discurso el Presidente Tabaré Vazquez del Uruguay, en la Cumbre de Asunción de junio de ese mismo año.

En realidad la estructura de funcionamiento del Focem, se fundamentó en un 90% en la propuesta paraguaya sobre asignación de los compromisos por países y distribución de beneficios. Como no se trataba de préstamos sino de fondos no reembolsables o donaciones, los montos anuales a ser recibidos por el país se convertían en un ingreso importante para aplicarlos en proyectos de desarrollo.

En la recientemente culminada Cumbre de Brasilia se adoptaron algunas medidas de la agenda interna, como las extensiones de los plazos de las excepciones al arancel externo común para cada uno de los países

En la recientemente culminada Cumbre de Brasilia se adoptaron algunas medidas de la agenda interna, como las extensiones de los plazos de las excepciones al arancel externo común para cada uno de los países

El Estatuto del Focem incluyó una clausula a través de la cual, cualquier socio del Mercosur podría aumentar las asignaciones anuales, en forma unilateral, en favor de proyectos específicos. Eso ocurría precisamente en el 2010-2011 cuando el Brasil decidía financiar la línea de transmisión eléctrica de 500KV de Hernandarias-Asunción.

La pregunta es ¿Cómo ha aprovechado Paraguay estas donaciones provenientes del Focem en los últimos diez años? Más aun siendo nuestro país el principal beneficiario de este instrumento de reducción de asimetrías. El aporte total de estos fondos al Paraguay, hasta el momento, ha sido US$ 670 millones. De este monto se ha desembolsado un 66% si se incluye el último proyecto aprobado en el 2014 de Costanera Norte y del 75% sin la inclusión del mismo.

Del aporte comprometido para Paraguay, el 30% se ha destinado para infraestructura física vial (rutas y ramales), un 59% para infraestructura eléctrica (línea de 500KV), un 5% para infraestructura social (agua potable y saneamiento), 2% para viviendas y el resto (3%) para proyectos varios. De todos estos proyectos, son aquellos de infraestructura social donde se observa un menor nivel de ejecución.

Sin embargo, Paraguay no ha usado todos los montos que le corresponden al llegar al décimo año de vigencia. Si se considera que Brasil ha contribuido con US$ 300 millones para la línea de 500KV, de acuerdo a la cláusula especial mencionada (es decir por encima de su aporte anual), el monto restante (US$ 100 millones) se contabiliza como aporte regular anual del Focem a Paraguay.

De esa forma el aporte regular total comprometido para el país en los diez años ha sido solo de US$ 370 millones, y su desembolso de US$ 218.6 millones, equivalente al 60% de los aportes regulares. Es decir que queda un remanente de US$ 110 millones. Paraguay todavía no ha utilizado este monto porque no ha presentado proyectos.

Desde el ingreso de Venezuela al Mercosur, los montos asignados anualmente al Focem pasaron de US$ 100 a 127 millones

Desde el ingreso de Venezuela al Mercosur, los montos asignados anualmente al Focem pasaron de US$ 100 a 127 millones

Qué haremos con el FOCEM

Desde el ingreso de Venezuela al Mercosur, los montos asignados anualmente al Focem pasaron de US$ 100 a 127 millones. Es decir, se conoce el aporte de este país, pero no así los beneficios que recibe actualmente del propio fondo.

Con la extensión del plazo de vigencia hasta el 2025 y la inminente entrada de Bolivia como socio pleno del bloque, varias son las preguntas a ser formuladas en el manejo de este fondo.

La primera de ellas es si los montos  serán elevados solamente, en forma proporcional, con el ingreso de los dos nuevos miembros (Venezuela y Bolivia), o si existe una decisión de un aumento más importante de los montos anuales totales, para lo cual se necesitará recalcular la fórmula para el aporte de cada miembro del Mercosur.

La agenda externa del Mercosur se encuentra complicada

La agenda externa del Mercosur se encuentra complicada

La segunda pregunta tiene que ver con el ingreso de Bolivia, siendo este país considerado de menor desarrollo relativo y mediterráneo como el Paraguay. Es decir, se reducirá o nó el porcentaje de beneficios que actualmente recibe el Paraguay del Focem (48%) para compartir o dar lugar a un monto importante o equivalente para Bolivia.

Se hace claro que si los montos del Focem aumentan en forma general, en un 50 o 100%, esta opción favorecería al Paraguay, de manera a conservar el actual porcentaje de beneficio que recibe. No así si el aumento se produce solo con los aportes de los nuevos socios (Venezuela y Bolivia)

Una tercera pregunta tiene relación con la permanencia o no de la cláusula de aportes voluntarios o unilaterales, que incrementa los aportes regulares del Focem. Esta cláusula siempre puede beneficiar a los países más pequeños o de menor desarrollo.

En cuarto lugar se encuentra el tema de las preferencias hacia los tipos de los proyectos. En los primeros años de aplicación de estos fondos en el Paraguay no se otorgaban preferencias a obras de infraestructura física. Estas últimas se presentan como las más convenientes para la integración de mercados y para aliviar los costos de la mediterraneidad de nuestro país. A partir del 2008, el gobierno decidía que la mayoría de los proyectos a presentarse al Focem debían orientarse a obras de infraestructura física.

Finalmente un aspecto no menos importante es el de la ejecución de los proyectos. El Paraguay ha demostrado retrasos en la ejecución de proyectos como en la presentación de los mismos. Esto se evidencia en el porcentaje de montos desembolsados como en la no utilización de fondos.

Todas estas preguntas y otras tendrán que tener sus respuestas en las negociaciones que se realizaran durante la presidencia pro tempore del Paraguay en el Mercosur. Es importante que el Gobierno Nacional haga los mayores esfuerzos por conservar y eventualmente aumentar los beneficios que recibirá del Focem en los próximos 10 años. Pero además los esfuerzos deben estar dirigidos a diseñar los proyectos prioritarios, elaborar los mismos dentro de un cronograma bien establecido, para presentarlos en orden y tiempo, y no perder fondos por falta de proyectos.

Fernando Masi


Este artículo forma parte de la edición N° 32 de Economía y Sociedad, publicación perteneciente al Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP) del cual Masi es presidente.

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