Jane Goodall confía en compromiso de jóvenes para cambio global

La primatóloga Jane Goodall, ganadora del Premi Internacional Catalunya de este año, confía en el compromiso de los jóvenes para que lleven a cabo “el cambio” hacia un mundo más justo con los seres vivos, humanos y animales, y con el medioambiente.

“Tengo razones para mantener la esperanza. No voy a abandonar, por la gente joven, porque si la gente joven abandonara, entonces sí que ya no habría esperanza”, dijo hoy Jane Goodall en la rueda de prensa con motivo del premio.

Goodall fue galardonada por su trascendental contribución a la mejor comprensión de la naturaleza, la cultura y el comportamiento humano, así como la promoción de la solidaridad, la sostenibilidad del entorno y la paz.

Goodall (Londres, 1934) viaja durante unos 300 días al año porque es consciente de que “ya no queda mucho tiempo” para que ella pueda contribuir “al cambio”.

“Eso de ‘piensa en global, actúa en local’ es falso”, considera, porque pensar en global y no poder actuar en global puede generar bloqueo, al no saber cómo abordar el reto, o crear frustración al entender que el poder lo tienen los gobiernos y las grandes empresas.

En cambio, Jane Goodall estima que “debemos pensar directamente en lo local”, ya que “cada uno de nosotros cada día, puede marcar la diferencia, ayudar a la gente, a los animales y al medio ambiente”.

“Podría denunciar que he conocido a mucha gente joven apática y depresiva” que hacen a uno sentirse “avergonzado de su especie”, pero la doctora prefiere ser positiva, buscar y despertar el compromiso en “esos jóvenes con espíritu crítico, a los que les brillan los ojos”.

Otros “motivos de esperanza” para la investigadora son “el increíble cerebro humano, el más desarrollado”, y con alta capacidad de “innovación”, como demuestra el hecho de que haya inventado “las redes sociales, que pueden expandir los mensajes por todo el mundo”.

La doctora Goodall fue la primera en poner de relieve las similitudes entre humanos y chimpancés en sus relaciones familiares y sociales, con sus estudios pioneros en la década de 1960, una aproximación científica pero con sensibilidad en sus métodos, como el hecho de poner nombres a los gorilas en lugar de numerarlos.

Sin embargo, Goodall matiza su punto de vista, a partir del caso concreto de que países americanos hayan concedido el “habeas corpus” a los primates: “Hay mucha gente luchando por los derechos de los animales, y cuentan con mi apoyo, pero son más importantes los derechos humanos. Yo prefiero luchar por la responsabilidad humana”.

Goodall no es partidaria de la “humanización” ni de la “sobreprotección” de los animales, sino que, señala, “cada animal tiene su propia personalidad” y debe ser “entendida en su contexto”, desde la vaca sagrada de la India, hasta los animales que ayudan en los trabajos de cultivo de la tierra.

Para Goodall, la clave pasa por “crear conciencia a través del sentido común”, y confía en que la fórmula funcione en todo el mundo, ya que su fundación tiene programas activos en 135 países.

“Tiempo atrás, muchos países carecían de este sentido de conciencia y explotaban el medio ambiente” y tras años de trabajo de científicos y activistas, han hecho la transición hacia políticas y prácticas sostenibles.

La octogenaria investigadora ha acudido al Palau de la Generalitat en compañía de sus dos peluches, una vaca y un gorila, “símbolo de superación”, que le regaló 25 años atrás su amigo Gary Haun, que quedó ciego, pero luchó por conseguir su sueño de convertirse en mago.

EFE

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