Ribereños vuelven a la cotidianeidad de las inundaciones

Los habitantes de los Bañados de Asunción, el cinturón de barrios pobres instalados a orillas del río Paraguay, vuelven a enfrentarse en estos días a las inundaciones, que amenazan con volver a anegar sus hogares cuando ya hay unas 32.000 personas desplazadas por las lluvias y la crecida fluvial.

En el bañado Tacumbú, próximo a la prisión que lleva el mismo nombre, el agua está empezando a inundar calles enteras, por las que a duras penas transitan autobuses y motocicletas.

Los pocos vecinos que se animan a cruzar a pie lo hacen arremangados, con sus niños en brazos, sus bolsas con la compra en la cabeza y calzados con las sandalias de goma que en pleno invierno se ven obligados a utilizar para desplazarse por su barrio.

Frente a un gran charco en mitad de una calle, Inocencia Escobar atiende una diminuta despensa en la que vende desde yerba mate hasta cuchillas de afeitar.

La vendedora aseguró que el agua acumulada junto a su comercio la está dejando sin clientes: “cuando ya está todo inundado, no se puede trabajar más. Es lo de todos los años”, lamentó.

El año pasado, cuando la crecida del río Paraguay desplazó a 85.000 personas en Asunción, Escobar y su familia tuvieron que refugiarse en uno de los barracones provistos por el Ejército.

Allí, las condiciones eran “pésimas”, estaba “todo sucio” y la convivencia con el resto de afectados por las inundaciones “se hizo muy difícil”, según contó Cecilia Heber, la hija de Escobar.

“Decidimos que, si este año ocurría lo mismo, no iríamos de vuelta al refugio. Por eso estoy juntando platita, para que si tenemos que dejar nuestra casa, podamos alquilar entre todos un departamento lejos del agua”, aseguró Heber.

La mujer, de 35 años, vivió toda su vida en Tacumbú y, pese a las inundaciones que se repiten año tras año, dijo que está “enamorada” del barrio, donde viven aproximadamente 3.000 familias.

“Antiguamente este barrio era todo un yuyal (terreno con malas hierbas y arbustos), y era inhabitable. Después se fue instalando la gente acá, y ahora es un barrio hermoso. Eso no se construye con gente que roba o que es haragana, como muchas veces dicen de nosotros. Acá la gente trabaja”, afirmó Heber.

Los habitantes de Tacumbú quieren permanecer en el lugar porque “está cerca del centro”, que es donde “se puede tener trabajo”

Los habitantes de Tacumbú quieren permanecer en el lugar porque “está cerca del centro”, que es donde “se puede tener trabajo”

Además del orgullo que les liga a su barrio, los habitantes de Tacumbú quieren permanecer en el lugar porque “está cerca del centro”, que es donde “se puede tener trabajo”.

Sin embargo, las autoridades municipales plantean trasladar a los bañadenses hacia otras localidades de la periferia de Asunción, como una forma de reducir el número de afectados que cada año deja el desborde del río Paraguay.

Heber señaló que muchos de sus vecinos trabajan reciclando materiales o vendiendo productos en los mercados municipales, todos ellos en el centro, y que si tienen que vivir lejos deberán invertir una gran parte de lo que ganan en pagar billetes de autobús para viajar a diario a la ciudad.

“Hay otras soluciones para atajar las inundaciones sin que tengamos que irnos. Pero los políticos no tienen voluntad de arreglar las cosas. Solo les interesa sacar votos”, opinó Heber.

El año pasado, cuando la crecida del río Paraguay desplazó a 85.000 personas en Asunción

El año pasado, cuando la crecida del río Paraguay desplazó a 85.000 personas en Asunción

A su espalda, en las paredes de las casas en las que todavía se notan las marcas de humedad que señalan el lugar que alcanzó el agua en la última crecida, hay colgados afiches y pasacalles con los nombres de los candidatos a concejales para las próximas elecciones municipales, previstas para noviembre.

También cuelgan las banderas blancas y amarillas del Vaticano, que los bañadenses colgaron con motivo de la visita del papa Francisco, que estuvo en el Bañado Norte el pasado fin de semana.

“Cuando el papa vino, se produjo el gran milagro de que se arreglaron las calles. Eso demuestra que sí hay plata para arreglar cosas. ¿Por qué no la hay también para que no tengamos que sufrir más inundaciones?”, dice Heber.

El nivel del río Paraguay a su paso por la ciudad de Asunción marcaba hoy 5,22 metros, situándose próximo al nivel crítico, establecido en 5,50 metros.

La cifra está aún alejada de los 7 metros de altura que alcanzó el pasado año, con una crecida que afectó a unas 200.000 personas en todo el país.

EFE

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