Teherán y potencias acuerdan limitar programa nuclear iraní

Irán y las potencias occidentales lograron hoy un histórico acuerdo que limita el programa nuclear iraní sólo a fines civiles, no militares, que seguramente marcará el inicio de una nueva era en las relaciones de Medio Oriente y pone fin a más de tres décadas de enfrentamientos entre Teherán y Washington.

El acuerdo alcanzado en Viena entre Teherán y las cinco potencias con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) más Alemania (5+1), puso fin también a 13 años de infructuosas negociaciones con etapas más que ríspidas, sobre todo cuando Mahmud Ahmadinejad ocupaba la presidencia persa y George W.Bush la Casa Blanca.

“Acabo de firmar una hoja de ruta entre la República Islámica de Irán y el OIEA para aclarar pasados y presentes temas pendientes relacionados con el programa nuclear iraní”, anunció el director general de este organismo de la ONU, Yukiya Amano, según informó la agencia de noticias EFE.

El director del OIEA señaló que el objetivo es presentar una evaluación definitiva sobre el programa atómico iraní y sus posibles dimensiones militares a partir de la 15 de diciembre de este año.

Por parte iraní, el documento fue firmando por el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Ali Akbar Salehi.

El documento marco de Lausana de abril fue el primer paso hacia este acuerdo final entre las partes. Según este texto la cifra de centrifugadoras para enriquecer uranio debe reducirse de 19.000 a 6.100 y el país tiene que bajar la cantidad de uranio poco enriquecido de los actuales 10.000 a 300 kilos.

Asimismo, deberá permitir además controles estrictos e intensos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), informó la agencia de noticias DPA.

En la negociación se incluyó un “acuerdo aparte” sobre la base militar de Parchin, una instalación en la que varias agencias de inteligencia sospechan se realizaron experimentos relacionados con armas atómicas y a la que Teherán niega la entrada a los inspectores del OIEA.

Como contrapartida, se levantarán en un primer paso las limitaciones a los bancos y el embargo petrolero de la UE, con lo que el país podrá vender mucho más crudo que en la actualidad, y le serán descongeladas cuentas en las que Irán tiene al menos 100.000 millones de dólares, lo que servirá para paliar la grave crisis económica que sufre desde hace años la nación persa.

El Congreso estadounidense, muchos de cuyos miembros son escépticos frente al acuerdo, tiene que aprobar aún el texto, pero el presidente de ese país, Barack Obama, advirtió hoy que vetará cualquier ley que pueda salir intentando frenar el acuerdo.

Desde la Casa Blanca, el presidente Barack Obama aseguró que el acuerdo alcanzado “no está basado en la confianza, sino en la verificación”, y que habrá “consecuencias reales” si resulta violado.

“Si Irán viola el acuerdo” nuclear alcanzado en Viena “todas las sanciones serán reanudadas y habrá serias consecuencias”, agregó.

Y destacó también que “tras dos décadas de negociaciones, Estados Unidos, junto con nuestros aliados internacionales, logró algo que años de hostilidad no consiguieron: un acuerdo integral a largo plazo con Irán que evitará que consiga un arma nuclear”.

Por su parte, el presidente de Irán, Hasan Rohani, valoró hoy el acuerdo y destacó la premisa de que “todos ganen” y que abre “una nueva relación” de la República Islámica con el mundo.

En una larga exposición en directo por la televisión pública iraní, el gobernante explicó las consecuencias del entendimiento en los que Irán logró, dijo, cumplir con todos los “objetivos y líneas rojas” que se trazó antes de sentarse en la mesa de negociaciones.

“Hoy no es el día del final, hoy es el día del comienzo, del comienzo para un nuevo movimiento, un nuevo regocijo, una nueva esperanza, un futuro mejor para los jóvenes, un movimiento más acelerado para el crecimiento y desarrollo de nuestro país”.

Rohaní, un clérigo chiíta de tendencia moderada, asumió el poder en agosto de 2012 con la promesa explícita a los 80 millones de iraníes de lograr una solución a la cuestión nuclear de su país.

El acuerdo constituye un éxito diplomático de gran magnitud en un momento de numerosos conflictos en el mundo y marca un nuevo comienzo en las relaciones entre Estados Unidos e Irán tras 36 años de enfrentamiento.

El pacto también representa el fin del aislamiento de Teherán y refuerza al régimen de los ayatollah como potencia regional y en opinión del ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ahora aumentan las posibilidades de resolver otras crisis como la de Siria.

Otro dato a tener en cuenta, es que Rusia y Occidente, enfrentados por el conflicto en Ucrania, en el caso de Irán cooperaron de manera estrecha.

Israel, a través de su primer ministro, Benjamín Netanyahu, calificó el acuerdo de “capitulación histórica” y sostuvo que “de las primeras informaciones que nos llegan ya podemos inferir que este acuerdo es un error histórico del mundo”.

Pero además de Israel, entre los críticos se encuentran también los países del Golfo que temen un cambio en el equilibrio de poder en la región a favor de Irán. /Télam

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