¿Por qué no se defiende a los bañadenses de las inundaciones?

Ingeniera Industrial, ex Viceministra de Minas y Energía (2010-2012), docente universitaria, asesora y consultora en temas de energía e industria

La costa del Río Paraguay, inundable en toda su extensión, ha sido recientemente visitada por el Papa Francisco en el Bañado Norte. En una homilía que merece ser escuchada, así como la voz de los bañadenses, se habló de la forzosa migración del campo a la ciudad, de la expulsión de los campesinos e indígenas de sus territorios por la agricultura mecanizada y del derecho a vivir en la ciudad.

El Papa empezó su diálogo con los bañadenses expresando su emoción por visitar “su tierra”, es decir, la tierra legítima aunque no legal, de los bañadenses. Más conmovedora aún fue la expresión del Papa sobre la importancia de la fé en ayudar a los que más necesitan, en este caso, dirigida a los asuncenos, porque -dijo Francisco- la fe está moribunda si se va a misa pero no se conoce los Bañados.

Hemos visto el año pasado y éste cómo los Bañados se han inundado, perdiendo los pobladores todo su esfuerzo, llevado por el río. Sin embargo, a pesar de pasar también por problemas técnicos de diverso tipo, no sucedió lo mismo con las poblaciones ribereñas de Pilar, Alberdi, Concepción y Fuerte Olimpo (lado paraguayo), ni Formosa, Clorinda (lado argentino), ni Puerto Murtiño (lado brasileño)

¿Por qué? Porque dichas ciudades están protegidas contra las inundaciones. Aunque las protecciones no sean perfectas, no hubo necesidad de que sus pobladores se trasladen a campamentos improvisados, ni éstos perdieron todo lo que tenían en sus casas. Como máximo, las autoridades debieron empeñarse en hacer funcionar las bombas, arreglar averías en los muros de contención por usos inapropiados, hacer limpieza de los canales de desagüe. No es un detalle menor que en estas ciudades se inunda toda la población, no sólo las familias de escasos recursos como sucede en Asunción

En Asunción, y hay que decirlo con todas las letras, si no se avanzó en proteger a los bañadenses ha sido por los intereses inmobiliarios y empresariales sobre las valiosísimas tierras de los Bañados, en plena Asunción, a pocos minutos de los centros más importantes de la ciudad. No se quiere garantizar el derecho a la vivienda digna, ni al pedazo de tierra propia, en síntesis, el derecho a vivir en la ciudad.

Como denunciaban los bañadenses, la agricultura empresarial los expulsó del campo, los intereses empresariales e inmobilarios los quieren expulsar de la ciudad, con un guiño cómplice de los asuncenos de arriba, que ven a los bañadenses como usurpadores, delincuentes.

La propuesta de mudar a los bañadenses fuera de Asunción no es una solución, no solamente porque no resuelve el problema social que los llevó ahí, sino porque en la práctica se ha demostrado su rotundo fracaso. Basta con mencionar que hace casi 100 años, cuando Bruno Guggiari crea Barrio Obrero en 1920, ya se intentó; poblándolo con chacariteños -los obreros de Asunción de entonces. ¿Hay menos personas viviendo ahora en la Chacarita y los bañados? No, porque mientras persista la desigualdad y la expulsión campesina a la ciudad, siempre vendrán más que los que se van.

Insistiendo en esa tesis, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones acordó para la construcción de la Franja Costera, mudar a los afectados que así lo quisieran a lindas casas en ciudades vecinas, indemnizarles o reubicarles en Gral. Santos. Los primeros dos grupos, volvieron a la Chacarita o los otros bañados. Mudarse o recibir una indemnización sólo soluciona un problema, el de la vivienda, cuando ése es en realidad el problema menor: lo que hace que la gente viva en las zonas inundables es la cercanía a sus fuentes de trabajo y el acceso a servicios que no hay lejos de Asunción.

Podemos seguir probando otros 100 años más esa estrategia, y persistir en el error. O definitivamente, reconocer el derecho a vivir en la ciudad, como un derecho que no puede ser solamente para aquéllos que pueden pagar un terreno caro.

Descartada la expulsión de los bañados como solución, persiste un intenso debate sobre cómo proteger a los bañadenses de las inundaciones. Es un debate que tiene más de 30 años. Si es mejor el relleno o la defensa costera.

Desde nuestro punto de vista, el relleno es una solución para la gran inversión. Por su alto costo, calculado muy conservadoramente en 151 millones de US$ sólo para Bañado Norte, donde el mayor costo es reconstruir infraestructura y viviendas que queden bajo el relleno, el retorno de la inversión no es posible de costear para las familias bañadenses y si no es ese mismo proceso el que los expulse, lo será la especulación inmobiliaria.

En cambio, convertir la Avda. Costanera José Asunción Flores en una defensa costera es una solución económica. Hemos hecho los estudios para COBAÑADOS que demuestran que, agregar compuertas, estaciones de bombeo, canalizaciones y alcantarillado sanitario a la Avda. Costanera costará menos de 2,7 millones de US$. Incluir en la segunda etapa de Gral. Santos hasta 1er Presidente, este mismo equipamiento para la Avda. Costanera, costará menos de 5,3 millones de US$. Lo que se ha gastado en las emergencias del año pasado y éste, por parte del gobierno y las familias afectas muy probablemente ya llegue a estas cifras y estamos hablando de una solución definitiva, con un mínimo costo de mantenimiento anual.

¿Será que en Asunción nos preocuparemos por dejar de tener ciudadanos de segunda categoría? O primará nuestro pensamiento negativo hacia los bañadenses, la mayoría de los cuales son nuestros albañiles, plomeros, trabajadoras domésticas, canillitas, recladores, cajeros de supermercados, que hacen el esfuerzo por sacar adelante su familia en forma honesta a pesar de pasar las mayores adversidades. ¿Salen delincuentes también de los Bañados? Por su puesto, la delincuencia existe en todas las clases sociales y se exacerba aún más con la desigualdad. Pensar en solucionar la delincuencia con más exclusión, es como resolver la violencia con más violencia.

Espero que este artículo genere polémica, pero ojalá también, contribuya a tener una nueva mirada para pensar en una sociedad más incluyente. Lo ha definido muy bien el Arq. Ricardo Meyer, urbanista, Decano de Arquitectura (UNA) y candidato a intendente de Asunción por el Frente Independiente: “No esperemos vivir bien y felices en Asunción, teniendo en la misma ciudad lugares que parecen Madrid y lugares que parecen Calcuta”.

 

 

 

 

 

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