Francisco a jóvenes paraguayos: “Hagan lío, pero organícenlo bien”

Jóvenes Costanera
Ñanduti Francisco a jóvenes paraguayos: “Hagan lío, pero organícenlo bien”

“Necesitamos jóvenes con esperanza, fortaleza y el corazón libre, no jóvenes debiluchos, que se cansan rápido y con caras de aburridos” dijo Francisco a los miles de jóvenes reunidos en la Costanera de Asunción. Previamente, reflexionó sobre las historias de vida que Liz y Manuel compartieron con él y la multitud presente.

Francisco reflexionó en Av. Costanera sobre dos historias y un pedido.

Trás leer el Evangelio, Orlando le solicitó que rezara por la libertad y Francisco invitó a la multitud a cumplir con el pedido todos juntos.

“La libertad es un regalo de Dios, pero hay que saber recibirlo

“La explotación, la falta de medios para sobrevivir, la drogadicción, la tristeza, todas esas cosas nos quitan la libertad”

“Tener un corazón libre que pueda decir lo que piensa y lo que siente y pueda hacer lo que dice y lo que piensa ¡ese es un corazón libre!”

Y pidió:

“Señor Jesús, dame un corazón libre que no sea esclavo de las trampas del mundo, que no sea esclavo de la comunidad y el engaño, de la buena vida, de los vicios”

“Pidan todos los días tener un corazón libre” indicó.

 

Dos historias que conmovieron al Papa

Seguidamente, se refirió a las historias que compartieron con él, Liz y Manuel, dos jóvenes que pasaron momentos muy difíciles a pesar de su corta edad.

“Liz (que dedicó su vida a cuidar a su mamá con Alzheimer y su abuela mayor) nos enseña que no hay que ser como Poncio Pilatos, lavarse las manos”

“Podría haber puesto a su mamá y su abuela en un asilo y vivir su vida de joven, divirtiéndose y le dijo ´no´ y se convirtió en servidora, en sirvienta de la mama y abuela. Y lo hizo con cariño”.

“Liz no estaba sola, una tía (que fue como un ángel) y la comunidad juvenil de evangelización los fines de semana, que le daban fuerza para seguir adelante. Eso se llama solidaridad; cuando nos hacemos cargo del problema del otro”.

“Siguió estudiando y hoy a los 25 años tiene un corazón libre” afirmó.

“Liz cumple el cuarto mandamiento Honraras a tu padre y a tu madre” terminó diciendo sobre la historia de la joven.

“A Manuel no le regalaron la vida. No es un nene bien. Fue explotado, maltratado y sufrió la soledad, pero en vez de salir a hacer maldades, se fue a trabajar”

“Y uso una frase linda; pude salir adelante, porque en la situación que estaba era difícil pensar en el futuro” expresó Francisco.

Inmediatamente invitó a los que tienen lo que a Manuel le faltó a agradecer.

“Liz dijo que empezó a conocer a Jesús, eso es abrir la puerta a la esperanza. Manuel dijo conocí a Dios, mi fortaleza. Ahí tenemos las tres cosas: libertad de corazón, solidaridad, y esperanza” señaló el Sumo Pontífice ante los gritos y aplausos de la multitud.

“Un cura en broma me dijo: siga aconsejando a los jóvenes que hagan lío, pero después ¡los líos los tenemos que arreglar nosotros! Hagan lío, pero ayuden a organizar el lío que hacen”. Con esa frase/anécdota Francisco se despidió del Paraguay.

 

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