Los familiares culpan a la policía y la iglesia católica por el error. “El Papa nos pasó por encima” afirman los “atropellados. Una de las perjudicadas es Roxana Cristaldo. Al no acertar con el lugar por donde Francisco debía ingresar, se produjo un desborde y la seguridad decidió no detenerse. Desilusión general.