Catedral hirvió de fervor y folclore

La Catedral de Asunción, situada en el centro histórico de la capital, hirvió hoy de fervor religioso y folclore paraguayo para recibir al papa, quien ofició las vísperas y dejó su mensaje a los religiosos invitados al acto en el interior del templo.

Sacerdotes y monjas de diferentes congregaciones católicas de Paraguay y de países de la región, junto a miles de paraguayos, estallaron en ovaciones en el momento en que apareció Francisco en el papamóvil, que le ha acompañado en gran parte de los actos que ha celebrado en Paraguay.

Sin embargo, algunos feligreses no ocultaron su decepción ante la gran velocidad que alcanzó el vehículo papal en su vuelta alrededor de la plaza de la Independencia, que les impidió acercarse más al pontífice.

Francisco detuvo su carrera en la esquina entre el Arzobispado y la Catedral, donde fue recibido por un coro y cerca de 200 intérpretes de arpa paraguaya, que pusieron una nota más de folclore a los minutos previos a la liturgia.

En este lugar, el papa recibió de manos del alcalde de la ciudad, Arnaldo Samaniego, las llaves de Asunción, como su visitante ilustre.

A continuación, se dirigió a pie unos metros hacia la escalinata de acceso a la Catedral, aclamado por gritos y cánticos en castellano y en guaraní, que trasladaron al pontífice la emoción de los paraguayos ante su visita.

Los grupos de fieles lucharon por aproximarse al máximo a la Catedral, entonando cánticos religiosos y portando banderas de países cercanos como Argentina, Brasil o Uruguay, pero también de otros más alejados como España o Polonia.

Entre los seguidores del papa había un gran número de mujeres vestidas con el typoi, el traje tradicional paraguayo lleno de encajes y volantes, que pasearon henchidas de orgullo por haber sido catalogadas por el papa como “las mujeres más gloriosas de América”.

Cerca de la Catedral se pudo ver a gente portando pancartas de bienvenida al papa, e incluso algunos mensajes solicitando la canonización de Chiquitunga, una religiosa paraguaya a la que también se refirió el obispo de Caacupé, monseñor Claudio Giménez, en la misa oficiada la mañana del sábado en la basílica menor de esta localidad.

La ansiedad de la gente por ver y tocar al papa fue el reto más grande para muchos de los paraguayos allí reunidos, como lo ha sido en todos los lugares que Francisco ha visitado desde su llegada el viernes.

Un deseo, el de ser bendecido en persona por Francisco, que se repetirá el domingo, cuando el papa oficiará una masiva misa en Ñu Guasú, el parque más extenso del Gran Asunción, abierto desde la víspera para que la gente se vaya acomodando.

EFE

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