Escasez de agua potable en Siria hace peligrar salud de menores

La escasez de agua potable durante el caluroso verano en Siria pone en riesgo a los menores en este país de contraer enfermedades transmitidas por este líquido, advirtió hoy el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En un comunicado, el organismo subrayó que desde comienzos de este año se han producido 105.888 casos graves de diarrea, así como un aumento importante de la hepatitis A con 1.700 pacientes detectados en tan solo una semana en febrero pasado.

La intensificación del conflicto en todo el territorio sirio ha causado nuevas olas de desplazados en su interior, lo que supone una mayor presión sobre la red de agua y saneamiento, cuyo estado anterior ya era “frágil”.

“La situación es alarmante, sobre todo, para los menores, que son susceptibles de contagiarse con enfermedades transmitidas por el agua”, declaró la representante de Unicef en Siria, Hanaa Singer.

Singer destacó que tras más de cuatro años de conflicto el agua es cada vez más escasa y no apta para el consumo humano por “las deficientes condiciones higiénicas, especialmente entre las comunidades de desplazados”.

Unicef señaló que una de las áreas en mayor peligro es la provincia de Deir al Zur, en el noreste, donde hay informaciones que indican que el río Éufrates está fuertemente contaminado por las aguas residuales vertidas en su cauce.

De esta vía fluvial depende la población local para abastecerse de agua para el consumo y la nota apunta que en esa zona se han registrado unos 1.144 casos de fiebre tifoidea.

La agencia de la ONU agregó que el alto precio de los carburantes también afecta al acceso de los civiles al agua.

En la provincia de Idleb, en el noroeste, el precio del combustible se ha triplicado hasta alcanzar las 500 libras sirias (2,6 dólares) por litro; además, las plantas de bombeo solo operan dos horas al día, lo que ha hecho que el agua disponible por persona sea de 20 litros diarios.

A esto se añade otro suceso “preocupante”, que es el cierre de la frontera sureña con Jordania desde abril, lo que ha interrumpido la llegada de sustancias para tratar el agua en Siria, resaltó Unicef, que empleaba el paso fronterizo para entregar una media de 500.000 materiales de potabilización cada mes.

“Desde el inicio de la crisis, hemos trabajado con varios socios para apoyar la infraestructura vital de agua, de la que dependen unos 15 millones de personas en Siria”, remarcó Singer.

Entre otras acciones, Unicef ha excavado pozos como recurso alternativo para conseguir agua y ha proporcionado material para su tratamiento.
EFE

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