Industria desesperada más publicidad forman perfecto y trágico dúo

Hachette Australia ha anunciado un casting abierto para encontrar una mujer que esté dispuesta a ‘donar’ su espalda para un gran tatuaje permanente que será utilizado para promover el cuarto libro de la serie Millennium de Stieg Larsson (que está siendo llamado abiertamente: ‘Tatvertising’).

La serie es mejor conocida por su primer volumen, ‘La chica del dragón tatuado’, que fue adaptada para el cine por el director danés Niels Arden Oplev en 2009 y otra vez por David Fincher en 2011, de ahí la evidente necesidad de promover con un tatuaje de dragón real en una persona real.

En las primeros intentos, los sitios web con toneladas de dinero en efectivo pero poco reconocimiento de marca, realizaron una apuesta inicial para la elección de cuales serán los rostros humanos sobre los que se ‘pautará’.

Esta es como una práctica predadora hacia los pobres y desesperados, incluyendo el caso de una mujer que tenía “GoldenPalace.com” tatuado en la frente, a cambio de 10.000 dólares que necesitaba para financiar la educación de su hijo.

Esto no es un caso aislado, incluso una compañía llamada TatAd.com surgió para ayudar a las marcas para coordinar con los donantes de cuerpos humanos; pero esta práctica ya se agotó o dejó de llamar la atención después de cinco años más o menos.

Probablemente nos gustaría pensar que este tipo de cosas es del pasado, pero como la necesidad es la madre de la ridiculez y más allá de su alto riesgo, para las industrias como la de publicación de libros, donde la publicidad estándar, el boca a boca, e incluso los medios de comunicación son generalmente desinteresados, el marketing creativo es el único imperativo.

La industria editorial tiende a luchar con esto, como lo demuestra un legado de horrible reposicionamiento ofensivo de las novelas clásicas de las mujeres, los torpes intentos de hacer uso de los medios sociales y trucos publicitarios mudos que no hacen nada para ayudar a la reputación de los libros aún más mudos. Pero las apuestas nunca han sido bastante altas.

Hachette quiere pasar ocho horas (repartidas en dos días de sesiones) tatuando a su voluntario. Lo que probablemente es un tatuaje bastante cool de dragón será la imagen central de sus anuncios al aire libre.

Un representante dijo  que la mujer con suerte podrá considerarse a sí misma ‘la parte de atrás de la campaña’

Un representante dijo que la mujer con suerte podrá considerarse a sí misma ‘la parte de atrás de la campaña’

Un representante dijo al Sydney Morning Herald (con aparente sinceridad) que la mujer con suerte podrá considerarse a sí misma ‘la espalda de la campaña’. Al igual que su espalda que será más o menos propiedad de Hachette Australia durante tres meses, por lo que cueste el valor de la publicidad. El tatuaje será de 8 pulgadas por 12 pulgadas.

Pero ¿por qué se necesita que sea un tatuaje real? Cuando fue alcanzado por este comentario, un representante de Razor & JOY, la agencia de publicidad encargada de la campaña, dijo: “El personaje de Lisbeth no hace las cosas a medias. Así que queríamos que nuestras campañas de marketing sean así para captar esa pasión”.

El representante también explicó que la compensación para la mujer que se anime sería algo no monetario: “Esta campaña es una oportunidad para dar un tatuaje gratis a los verdaderos y apasionados fans, que es exclusivo de un personaje literario fuerte”. Así, un nuevo tipo de trabajo degradante no remunerado en la industria editorial ha nacido.

Quizás Hachette piensa que puede diferenciarse de las webs por la mera virtud de la negociación de la “literatura” en lugar de negociar comida china o campañas gratuitas de Martha Stewart. A lo mejor es apostar a que tengamos más confianza porque ya es una marca global. Tal vez haya alguna otra razón no clasista paraa pensar que esto está bien. Probablemente no.

Kaitlyn Tiffany – The Verge

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